Estimado tú,
Sé que escribir cartas está muy pasado de moda, y que quizás nunca leas esto (aunque yo voy a tratar de asegurarme que si lo hagas), pero me pareció que sería la mejor forma de dejarte en claro lo que está pasando por mi mente, y que me tiene un poco de cabeza, pero que al final es algo que necesito resolver conmigo mismo, aunque tu participación sería altamente bienvenida.
Sucede que hace varios años me he declarado poliamoroso, eso significa que, para mí, es imposible construir una relación con miras a una monogamia absoluta, y que esas escenas de celos y posesión son algo que realmente considero innecesario en una relación saludable, pero que inevitablemente toca evaluar en su momento, porque todos somos seres humanos y todos tenemos miedo a perder algo o a alguien que amamos. O quizás sólo le tememos al dolor de salir de nuestras rutinas amorosas.
Para mí, el poliamor ha sido un encuentro con cuatro principios clave, y no, no convertiré esto en una clase pero igual quiero que conozcas mi perspectiva sobre ellos (me parece crucial poner algo de 'convergencia semántica', como dice un amigo muy querido, sobre la mesa).
El primer principio es HONESTIDAD, que para mí significa el no tener secretos, el poder ir por la calle, tomados de la mano, y ser capaces de decir, sin miedo, que alguien más nos parece muy sexy o que tiene buena cola o bonita sonrisa, así como decimos que una pintura es hermosa o una estructura es fascinante. Honestidad para mí es un paralelo de fidelidad, porque el significado social de fidelidad es monogamia, pero el significado real es transparencia, realidad, sin distorsiones, sin omisiones, sin mentiras, sin secretos. Honestidad es hacer acuerdos y promesas que realmente pensamos cumplir, y cumplir es ser realmente fiel, incluso si nuestros acuerdos nos permiten estar con otras personas, la verdadera fidelidad es reconocerlo sin miedo.
El segundo principio es CONSENSO, que para mí significa el establecer acuerdos entre ambos. Nuestra relación no sería mía para decidir qué puedes hacer o no, y tampoco sería tuya para decidir por mí. Nuestra relación sería nuestra. Donde ambos podamos sentarnos y decir qué nos gusta y qué no, si queremos adaptarnos a normas sociales o si queremos ser una pareja de swingers o ir a una orgía cada fin de semana o si queremos exclusividad sexual o engordar juntos o casarnos y vivir en casas separadas o adoptar perros o gatos o caracoles u hormigas. Yo creo firmemente en construir juntos, en elegir juntos, en probar juntos, en decidir juntos, no en ser como los demás creen que deberíamos ser, sino en nuestra propia versión de lo que sea que nos provoque ser.
El tercer principio es RESPONSABILIDAD, que para mí significa asumir las consecuencias de nuestras decisiones y acciones. A diferencia de muchos, que te hago algo y si no te gusta me alejo, el poliamor me ha enseñado que si te hago y eso causa problemas, tengo que quedarme y hacer lo que me corresponda, sea resolverlo, sea escucharte en perfecto silencio o sea darte tu espacio. El poliamor me ha enseñado a perderle el miedo al dolor, al conflicto, al caos, a la ira, a los celos, a la envidia y al miedo mismo para enfrentarlos y madurar con ellos.
El cuarto principio es COMPERSIÓN, que es el que más me gusta de todos. La compersión es la dicha que se siente por la dicha del ser amado. Suena complejo, lo sé. Pero es realmente una fuerza transformadora. Yo lo he experimentado en relaciones anteriores, al ver la cara de dicha, los ojitos brillantes, la sonrisa de oreja a oreja de alguien a quien amo en diferentes situaciones. La he visto frente a una vitrina, cuando he tenido la dicha de comprarle algo que realmente quería y su sonrisa hace que cualquier suma de dinero sea insignificante. La he visto en medio de un orgasmo con otra persona, cuando me mira y, sin palabras, me agradece el compartir esa experiencia, su mirada gritando un TE AMO en silencio mientras su cuerpo se estremece de placer. La he visto en un cumpleaños, cuando su otro amado, mi metamor, llega a casa y le es imposible contener la dicha de tenernos a ambos en el mismo espacio y nos colma a ambos de besos, abrazos, caricias y sonrisas, como un cachorrito feliz de tener a su familia junta.
Pero para mí, el poliamor se ha ido convirtiendo en algo más, en un nuevo concepto, incluso más abierto, sigo creyendo firmemente en estos cuatro principios, claro que si. Pero cada día veo más innecesaria la costumbre social de ponerle etiquetas a las relaciones, de separar a los amigos de la familia, a la familia de la pareja. Cada día veo más cierta la idea de que todos los amores son igual de válidos e importantes, que las personas con las que compartes en el trabajo, las que salen contigo de rumba, las que te retan en la universidad, las que comparten tu cama y tus orgasmos o las que te hacen la sopa de pollo cuando te enfermas, todas son igual de importantes, todas son amores igual de válidos, igual de necesarios, igual de profundos, aunque se encuentren en contextos distintos y situaciones muy breves, todos hacen que la vida sea más plena y más feliz, y perder a cualquiera de estas personas puede producir un gran sufrimiento y dejar un vacío muy profundo por llenar.
Creo ciegamente que el amor nunca se acaba, que es infinito, que podemos amar y ser amados por tantas personas como conozcamos en nuestra vida, el problema está en permitirnos esos amores. Y esa es mi meta en este momento. Algo que llaman ANARQUÍA RELACIONAL.
Ahora ¿por qué te digo todo esto? Porque siento algo genial cuando tú estás cerca, porque me gusta la textura de tus labios cuando me besas suavemente, porque me gusta muchísmo verte sonreír, porque dormir abrazado al calor de tu piel es algo delicioso, porque amo llenarte de placer y sentir que me tienes la confianza suficiente para contarme absolutamente cualquier cosa, porque me gustan nuestros mensajes coquetos por WhatsApp, porque me encanta cuando entras y me sacudes el cabello con confianza y me llamas por algún apodo particular, porque me fascina escucharte en silencio, mirarte y dejarte ser tú. Pero para nada me gustaría sentir que soy un ancla o un muro que frene tu avance, que frene tu crecimiento y tu exploración de ti mismo y del mundo que te rodea. Lo que más amo de ti es tu libertad, y me odiaría mucho si te hiciera perder eso.
Quiero tener un espacio en tu vida, si, y creo que ya lo tengo. Quiero estar ahí cada vez que lo necesites, si. Quiero tener la dicha de consentirte y llenarte de besos, caricias, abrazos y razones para reír, quizás un par de dolores de cabeza, mucho sexo y cientos de historias y aventuras. Pero no quiero sentir que te corto las alas. Al contrario, me gusta verte volar.
Hace años, pensando en situaciones similares a esta, se me ocurrió la que, para mí, es la etiqueta perfecta en la anarquía relacional, o al menos hasta ahora nadie me ha dado una mejor. Lo que yo quiero ser para ti es un NIDO. Si, un nido, como los de las aves, y te diré por qué.
Un nido es una figura muy poco poética, en la mayoría de los casos un nido es un espacio caótico, lleno de detalles por mejorar pero que cumple su función a cabalidad, con esto ya me voy sintiendo identificado. ¿Cuál es la función del nido? Proveer un espacio seguro para que los polluelos puedan desarrollarse hasta que decidan volar fuera y satisfacer sus propias necesidades. Y muy pocas especies de aves regresan al nido una vez que lo abandonan, pero ahí es donde está toda la diferencia.
Yo quisiera ser para ti como un nido. Un espacio seguro en el que puedas encontrarte contigo mismo a través del silencio, o del cariño, o del diálogo, o del cine, o del arte, o de la comida, o del sexo, o del abrazo, o de la caricia, o del beso, o del sueño, o de las risas, o de las lágrimas, o de lo que tú tengas ganas y quieras compartir conmigo, claro, y que yo también quiera compartir contigo, porque esto va en doble vía. Pero al mismo tiempo ser un espacio en el que tú sepas que puedes ser, estar, sanar, aprender y evolucionar antes de seguir tu rumbo, un espacio del que no te sientas prisionero, sino con la capacidad de ir y venir con libertad. Un lugar donde puedas estar a salvo del resto del mundo y, cuando tengas las fuerzas para volver a luchar contra él, abrir las alas y salir sin temor a perder nada, sabiendo que puedes volver cada vez que lo necesites.
Mi problema actual es que eres la única persona con la que me he sentido de esta manera en mucho tiempo y mi mente, que todavía repite la programación heteronormativa y religiosa que mis padres le enseñaron, insiste en que necesito ponerte una etiqueta y exigirte cosas para poder ofrecerte cosas a cambio. Y darle vueltas a esa idea se me hace cada vez más irrisoria. ¿Por qué tendría que ponerle cadenas y etiquetas y grilletes a alguien que amo si es tan rico saber que es libre y viene porque realmente le nace hacerlo?
Creo que toda esta situación me ha obligado a cuestionar mis propios ideales y paradigmas, a entenderme mejor, a leer más, a guardar más silencios, a escribir más, a dibujar más, a pensar más en mis amores del pasado, del presente y los que vengan en el futuro. Creo que todo esto me ha hecho querer ser más el nido de amores y menos el esposo legal, firmado, sellado, normado y establecido por patrones sociales con los que ni siquiera estoy de acuerdo. Creo que necesito abrirme más a dar amor y a recibirlo sin miedo, y quizás necesito entender más el cómo funciona y compartirlo con más gente a mi alrededor para poder encontrar todos esos amores que compartir y ver volar libremente.
Y tengo que agradecerte a ti por poner todas estas dudas en mi mente, quizás sin saberlo hasta ahora.
En conclusión, quiero ser tu nido, eso me haría muy feliz, que entendieras que mi puerta siempre va a estar abierta para ti, que mi cama siempre va a guardar un espacio para darte cobijo, que seguiré aprendiendo recetas de cocina para sorprenderte, que seguiré teniendo ganas de masajear tu espalda, de lavarte en la ducha, de oírte reír y llorar y contar historias, que seguiré comprando cervezas y buscando excusas para verte y pasar tiempo juntos, pero que amo hacer esas cosas porque me nace hacerlas, no porque haya una etiqueta social que nos obligue a cumplir ciertos ritos de pareja, sino por el puro gusto de hacer cosas con alguien que amo.
Y quiero amar a muchas otras personas y que tú también lo hagas sin temor a perder ese espacio conmigo, porque hace años me declaré poliamoroso y me di cuenta que, aunque los amores se distancien y se guarden silencios, aunque algunos no incluyan contacto sexual y otros vengan sólo por el sexo, aunque las relaciones cambien y las costumbres cambien y los espacios y los tiempos cambien, jamás el amor se acaba, jamás deja de estar ahí, jamás voy a dejar de querer cuidar y consentir y ver la sonrisa, el brillo en los ojos y la paz en el rostro de los seres que amo.
Y en este momento estoy seguro que te amo a ti, mientras lees este texto.
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agosto 03, 2019
Carta Pública a un Amor Anónimo
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junio 23, 2015
Las Tres Escalas del Atractivo
Estaba conversando en estos días
con un amigo, bueno, digamos que es un amigo para no entrar en detalles
incomodos e innecesarios, pero conversábamos sobre lo que hace a una persona
interesante y atractiva.
Bien es cierto que entre gustos y
colores, bueno, ustedes saben el resto, pero hay de todo y para todos. Jamás
una persona podrá considerarse completamente fuera del juego de las relaciones
y los amores en esta vida, pues todos tenemos algo que otros pueden estar
buscando, algo así como las piezas de un rompecabezas, en el que uno le brinda
una parte de si al otro.
No entraré en detalles de
conquista o de fines amorosos, porque no es el propósito de esta entrada. Pero
es interesante ver como una cosa y la otra se pueden ir combinando para definir
lo que buscamos o lo que esperamos encontrar en una futura pareja. Es decir,
depende de lo que realmente queramos, será que realizaremos nuestra búsqueda
del amor.
Ahora, al grano, según mi teoría
personal, existen tres cosas que pueden sumar atractivo a una persona, digamos
tres categorías distintas de atractivo, tres escalas de puntuación, tres cosas
que te hacen llamativo, que te hacen destacar por encima de otros y que te
ponen entre los primeros resultados de cualquiera en búsqueda de amor y
compañía.
Estas son: Independencia.
Cultura. E imagen.
Independencia: ¿Aún vives con tus
padres? ¿Dependes de una beca para subsistir? ¿Tus platos y cubiertos son todos
de plástico o de cartón y han sido recolectados de fiestas de vecinos y amigos?
Algo que te puede sumar muchos puntos de atractivo es tu capacidad de responder
ante las necesidades de la vida por tu cuenta, sin depender de la caridad, de
la beca o del bolsillo de tus progenitores. Si tienes un trabajo estable, una
carrera universitaria, vives por tu cuenta y además eres capaz de ahorrar algo
de dinero al menos para una cena en la calle al mes, ya vas dando la talla en
la primera escala de atractivo. Pues bien dicen los viejitos que amor con
hambre no dura. El corazón y los sentimientos son importantes, pero aún más
importante es demostrar la estabilidad que tienes en tu vida y que eres capaz
de brindar o compartir con esa persona que esperas mantener junto a ti.
Cultura: ¿Cuál fue el último
libro que leíste? ¿Cuántas sagas del cine has visto? ¿Te has enterado de los
últimos hallazgos de la NASA? ¿Te mantienes al día de una o varias series de
TV? La segunda escala de atractivo depende mucho de lo que leas, veas,
escuches, lo que hagas en tu tiempo libre o la profesión que ejerzas, tus
hobbies y pasiones. Algo común es considerar a la gente físicamente atractiva
como un montón de cabezas huecas, ir al gimnasio puede ser divertido, pero no
te da algo de qué hablar. Un buen revolcón en la cama puede durar un par de
horas, pero al terminar todos se paran, se visten y se van porque quedarse a
pasar el rato contigo es sinónimo de ABURRIDO. La escala de cultura mide lo
interesante que puedes ser, lo fascinante que es hablar contigo y redescubrir
el mundo. Dicen por ahí los sapiosexuales que el atractivo llama, pero la mente
enamora. Así que cultivar conocimiento científico, académico, cultural y, por
qué no, un poco de farándula también, puede darte excelentes resultados.
Imagen: ¿Vas al gimnasio? ¿Sales
a trotar? ¿Bailas? ¿Practicas algún deporte? ¿Te vistes con la ropa que te
regaló tu abuelita o eliges cosas según tu gusto particular? ¿Sabes algo de
tendencias y combinaciones? ¿Tienes idea de lo que es un desodorante y una
ducha de verdad? ¿Has pensado en las palabras DEPILACIÓN o ACONDICIONADOR? Está
bien, no podemos ser tan superficiales y dejar que la imagen defina lo que
somos y quiénes somos, pero una mentira común que nos hacemos a nosotros mismos
es que todo depende de lo emocional y lo mental cuando sabemos que no es
cierto. En el fondo todos queremos encontrar a alguien que consideramos físicamente
atractivo, que al despertar cada mañana veamos su rostro y sintamos la dicha de
tenerle a nuestro lado; que salgamos a la calle de la mano y otros le vean con
interés y, sabiendo que eligió nuestra compañía antes que la de cualquier otro,
nos llenamos de orgullo; que cuando estemos en la intimidad con poca o nada de
ropa le veamos y pensemos POR TODOS LOS DIOSES QUE SEXY! Entonces esta tercera
y última escala tiene que ver con nuestro cuerpo y nuestras elecciones en ropa
y accesorios. Fíjense que es la última de las tres, para evitar parecer muy
plásticos, pero igual es importante. Esto es como un trípode, sin un lado, se
cae todo el interés.
Entonces, debemos medirnos
nosotros mismos en cada una de las tres escalas.
Independencia: ¿Qué tan
independiente soy? ¿Qué tan responsable, cumplidor, productivo y estable puedo
ser? ¿Y puedo brindar esa misma estabilidad a otra persona junto a mí? ¿Podemos
construirla juntos?
Cultura: ¿De qué temas puedo
conversar? ¿En qué temas soy muy bueno? ¿Qué temas desconozco por completo? ¿Qué
actitud tomo ante un tema nuevo para mí? ¿Qué tan abierto estoy a aprender de
otros y a enseñar lo poco o mucho que sé de ciertas áreas?
Imagen: ¿Cuido mi cuerpo? ¿Trato
de verme lo mejor posible? ¿Sé que hay que hacer ciertos cambios pero los evito
por miedo? ¿Me arriesgo a probar nuevas cosas en mi imagen o me mantengo dentro
de la misma zona siempre? ¿He probado nuevas cremas, nuevos peinados, nuevos
estilos, nuevos accesorios, zapatos, cartera, lentes, maquillaje? ¿Tomo algún
consejo de la televisión o las revistas en cuanto a imagen y estilo?
Todas son preguntas muy válidas y,
al final, estas tres categorías serán las que proyectarán tu imagen a los ojos
de los demás, y en la dirección en la que enfoquemos cada categoría saldrá a
relucir una parte de nuestra personalidad. Unos preferirán ciertos aspectos de
independencia sobre otros, ciertos temas de cultura sobre otros y ciertos
deportes o tendencias de la moda sobre otras.
Es importante sentirnos cómodos
con nuestro cuerpo y nuestra personalidad, pero así como el universo está en
constante cambio y movimiento, también nosotros debemos unirnos a ese baile
universal y transformarnos con el tiempo para sacar a relucir lo mejor que
tenemos ante el resto del mundo.
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agosto 21, 2012
Tengo miedo
Tengo miedo de que nuestra historia no tenga un final feliz.
Que nos demos cuenta que no hay príncipes azules, ni gatitos encantados, que “felices
para siempre” no está en nuestro camino.
Tengo miedo de repetir tus historias o repetir las mías. Que
el pasado nos alcance y tumbe lo que hayamos construido, que no seamos capaces
de dejar viejas costumbres y manías para mirar juntos hacia un nuevo futuro.
Tengo miedo de ser quien se enamore más y pierda al final. De
esforzarme por dar lo mejor de mí y recibir silencios y vacíos, de ponerte en
mi primer lugar y ser solamente un accesorio, de intentar ser romántico y dulce
para estrellarme contra un muro de hielo frío y duro.
Tengo miedo de ser una sombra, un secreto, de que me
mantengas escondido como si estorbara o te avergonzara. Que nunca pueda ser
romántico y espontáneo sin temor a enojarte, ofenderte o parecerte imprudente.
Que esto que vivimos se mantenga debajo de la mesa, como si no existiera. De
vivir ese frío doloroso de ser sólo “un amigo” frente a todos.
Tengo miedo de que nunca logres conocer mis estados de ánimo
con sólo mirarme a los ojos. De que no logremos compenetrarnos y realmente
saber lo que nos pasa, de ser incapaces de abrir nuestra mente y nuestro
corazón sin miedo, de tener que fingir cada palabra, cada gesto, cada acción para
que todo esté bien.
Tengo miedo de no ser suficiente, de que mires en otra
dirección y te des cuenta que hay otras ofertas mejores en el mercado. Que la
curiosidad, el gusto, el interés o la distancia le ganen a todo lo que hemos
compartido y se me repita la película triste. Pero también de que te esfuerces
por estar a mi lado cuando realmente no eres feliz y no soy lo que quieres,
cuando no puedo darte la vida que sueñas o la que esperas para ti.
Tengo miedo de que no seamos tan compatibles como pensamos y
terminemos pisoteando las ideas y los sueños del otro. De que para poder ser
felices juntos tenga que diluirme por completo y dejar de ser yo mismo. De que
me toque decirte que “si” a todo para poder mantenerte contento y a mi lado. De
ver mis ideas como baratijas infantiles que no llenan tus expectativas.
Tengo miedo de lastimarte, pero tengo miedo de lastimarme a
mí también.
Tengo miedo de perderte, pero tengo miedo de perderme a mí
mismo en el proceso.
Tengo miedo de esforzarme y quedarme sólo en el intento.
Tengo miedo de tantas cosas. Tantos miedos rondando mi
cabeza.
Algunos mueren y renacen con más fuerza.
Algunos ceden su espacio a otros.
Pero ahí estoy, un manojo de historias depresivas que se
repiten y continúan.
Un manojo de miedos que se rehúsa a volar porque ya se ha caído
muchas veces.
Un manojo de inseguridades que decidió vararse a la orilla
del camino porque ya se ha equivocado de camino una y otra vez.
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julio 16, 2012
Kit de emergencia para terminar una relación
Un microscopio
Cuando la
relación termina, te sientes muy mal durante los primeros días. Pero lo
que necesitas es recordar que es una situación tan común y tan normal que no
vale la pena hundirte en la depresión por ello. Realmente es un problema muy
pequeño comparado con otras situaciones en tu vida, tan pequeño que te hará
falta el microscopio para verlo bien. Si tu relación ha terminado, ten por
seguro que otra persona mejor vendrá.
Analgésicos
Te puedo recomendar algunos muy buenos. Mis favoritos se llaman
“deportes”, “risas”, y “paseos”, todos los puedes conseguir sin prescripción
médica. Todos estos elementos te ayudaran a recordar las cosas buenas de la
vida, lo bien que puedes pasar el tiempo por tu cuenta o con las personas más
especiales a tu alrededor, bien sean amigos o familia.
Alcohol
Instrucciones
muy específicas: Úsese solo en la presencia de amigos y bajo la influencia de
muchas risas y buena música. Lo peor que puedes hacer es beber solo o
cuando te sientes triste. Eso solo ayudara a levantar el polvo de los viejos
recuerdos y posiblemente tomes algunas decisiones equivocadas. Si ya te sientes
mal por haber terminado, no le agregues a eso el sentirte mal por otros
pequeños errores que puedas cometer bajo la influencia del alcohol.
Varias dosis
pequeñas de desilusión
Uno de los
errores mas comunes que cometemos luego de terminar una
relación, es que comenzamos a extrañar las cosas buenas de nuestr@ ex y olvidar
las razones por las que terminamos. Esto no significa que debas
convertir a tu ex en una mala persona, pero si la relación termino, lo mejor es
no intentar volver atrás. Por eso, al menos dos veces al día necesitarás
recordarte a ti mismo lo que llevo tu relación a su fin, y bajar a tu ex del
altar donde l@ tenias.
Antibióticos
Para matar todas
las bacterias que infectan tu vida con recuerdos y detalles del pasado. Lo
mejor es no seguirte torturando frente a su foto, sus detalles y sus regalitos.
Es hora de seguir adelante, será difícil, te dolerá mucho, pero a la larga te
darás cuenta que es uno de los pasos clave para dejarlo todo atrás.
Guantes de goma
Para que puedas
ir por el mundo con delicadeza. Ya que estas sensible, será muy fácil confundir
las cosas y tomar el cariño de algunas personas de la forma equivocada. No
busques aplicarle curitas a tu corazón roto que con el tiempo pueden dejarle heridas al corazón de terceros. Date un tiempo
antes de intentar involucrarte con una nueva persona, así te evitaras
lastimar a alguien y posiblemente lastimar una amistad.
Una lista de
tu música favorita
La música es
reconocida universalmente como uno de los elementos más reconfortantes en
momentos difíciles. Así que asegúrate de tener cerca tu reproductor favorito
para desconectarte del mundo cuando lleguen esos
comentarios y preguntas relacionadas con tu ex. Siempre habrán personas
que no se han enterado del rompimiento, se diplomático y solo responde que no
sabes nada de tu ex porque ahora tienes otras cosas en que pensar.
El numero de tu
mejor amig@
No eres ni el
primero, ni el ultimo en terminar una relación. Si la situación es difícil y te
cuesta salir de los días grises, siempre es aconsejable buscar en quien
desahogarte. Confía en tus mejores amig@s, ellos sabrán escucharte con
paciencia y darte sus opiniones e ideas con respecto a la situación. Además, serán
los primeros en darte dosis de abrazos y cariño necesarios para
reconstruir tu autoestima y tu estabilidad emocional. Recuerda que las parejas
van y vienen, pero los buenos amigos siempre estarán allí.
Block de notas y
lápiz
Ahora, cuando te
estés sintiendo mejor y veas que el dolor comienza a ceder, tampoco te olvides
de todo, no te hagas el loco. Acabas de terminar una relación, y es hora del
aprendizaje, te guste o no. Siéntate con calma, analiza la situación y piensa
en las razones por las que todo acabo. La idea no es que te lastimes o te
menosprecies, por el contrario, debes usar este momento para construir
nuevas ideas y estrategias para evitar cometer los mismos errores en el
futuro.
Y si necesitas
hablar, puedes contar conmigo.
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julio 15, 2012
Todo pasa
Oh, mis estimados lectores, los tenía muy abandonados.
Ciertamente he estado bastante ocupado y me he visto envuelto en una maraña de
cosas que me han alejado del placer de escribir estas líneas y desahogarme un
poco.
Pero decidí aprovechar algunos acontecimientos recientes
para generar esta especie de “actualización” y compartir con ustedes lo que
tengo en la mente, o lo que estos días de reflexión me han llevado a
comprender. Y que sirva como un recordatorio para ustedes, y para mí, de lo que
ciertas situaciones pueden generar, o de lo que ciertas experiencias pueden
enseñarnos. Ahora, esto es algo que no me había tomado la molestia de hacer en
el pasado, marcar un momento de profunda transformación con una nota que lo
acompañe y que lo fije en mi memoria para siempre.
La triste noticia es que he terminado una relación. Si, no
es precisamente algo que se diga ligero o que salga sin venir tomado de la mano
por un nudo firme y tangible. Pero la realidad es que a pesar de todo me he
sentido bastante tranquilo. Les contaré por qué.
Para comenzar, he terminado varias relaciones en el pasado,
me he alejado de personas que me han marcado la vida, he huido de
responsabilidades y he llorado mi parte del río de las penas amorosas de la
humanidad. Pero quizás el vivir esas experiencias me ayuda a que el proceso sea
más leve, más llevadero, más relajado.
No es que no me duela el terminar, no estamos hablando del
estado emocional interno, sino de sus manifestaciones externas. Es como si
hubiese aprendido a encerrar la tempestad dentro de una botella decorada, una
botella capaz de sonreír, asistir a reuniones y cumplir compromisos sin
derrumbarse ante la presión interna.
Además está el aprendizaje que me ha dado la Wicca, la
comprensión del flujo de las cosas, del movimiento eterno, de cómo todo es
parte de un proceso de aprendizaje, maduración, crecimiento, evolución, todo
forma parte de las grandes lecciones de la vida para que cumplamos mejor
nuestra misión. Y es que cuando comprendemos la importancia de la corriente de
la vida, que las cosas no nos pertenecen, las personas no nos pertenecen, que
todo debe seguir en movimiento, que cada día trae nuevas oportunidades, cuando
realmente entendemos eso, podemos ver el paso de las cosas, de las relaciones,
de las personas en nuestra vida como un ciclo que deja su huella y debe seguir
otro camino.
No nos volvemos insensibles, al contrario, abrimos los ojos
al laberinto frente a nosotros y descubrimos que hay muchas posibilidades,
muchos caminos por recorrer, y que terminar una parte del trayecto, por intensa
que haya sido, siempre será una gran lección y una gran experiencia, no una
pérdida ni un error ni un fallo ni una lástima. Habrá lágrimas, quizás porque
nos asuste comenzar nuevamente, quizás porque nos hará falta ver nuestras manos
llenas, quizás porque no sabremos cuál es el siguiente paso a dar, pero eso
dará paso a recibir lecciones y cosas nuevas, a descubrir oportunidades
diferentes, a explorar nuestras fortalezas y debilidades para emprender
nuevamente la marcha. Y será doloroso y será hermoso a la vez.
Cuando nos damos cuenta que todo pasa y que siempre podremos
volverlo a intentar, allí entendemos la importancia de amar, de reír, de probar,
de luchar, de gritar, de emocionarse y dar abrazos y besos, de decirle a la
gente que los quieres aunque suene tonto. Porque a la final sólo quedan las
huellas que dejamos en la vida de otros, y nosotros mismos también pasaremos.
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abril 29, 2012
Consejos para una triada amorosa
Como estamos en ese proceso de
comenzar una relación poliamorosa de tres personas (una triada), he estado
leyendo mucho al respecto en internet, buscando información sobre otras
experiencias de vida, cómo funcionan sus relaciones, cómo enfrentan los retos,
los miedos, las dudas, los celos y todos los problemas que se pueden presentar.
Y me he encontrado algunos artículos muy interesantes al respecto, por eso
quiero compartir algunas de mis conclusiones.
1. Una triada puede nacer de
muchas formas. Bien sea que tres solteros quieran estar juntos, que una pareja
incluya a un tercero, que una noche de trío sexual se convierta en algo más o
que una relación en V comience a desarrollar nuevos sentimientos al compartir
los tres juntos, por nombrar algunas. Pero sea como sea, las relaciones
interpersonales son un mundo complejo para dos personas, por lo tanto, será un
mundo más complejo para tres. Los retos, situaciones, posibilidades y opciones
aumentarán para todos los involucrados.
Incluso si es una pareja que recibe
un tercero, se debe estar consciente de los cambios que se producirán entre
ellos. Quizás la relación base tenga muchos años juntos y sientan que todo está
firme como roca, pero agregar un nuevo corazón a esa mezcla siempre producirá
nuevos resultados y es importante tomar en cuenta que todo puede cambiar, para
mejor si se hacen las cosas bien.
2. Además hay que considerar que
una triada es un sistema complejo de relaciones. Está la relación de X con Y,
la relación de X con Z, y la relación de Y con Z, más la relación de los tres
juntos.
El tiempo compartido en triada es
importante, por supuesto. Pero no se deben descuidar las relaciones
individuales. Cada relación tendrá sus características particulares, sus gustos
definidos, sus intereses compartidos, sus expresiones de afecto y de interés físico,
emocional y sicológico, que no sólo ayudarán a fortalecer los lazos, sino que
aportarán nuevas ideas, experiencias y posibilidades a la triada. Eso si, la
comunicación es crucial, cada uno debe ser capaz de decidir lo que quiere hacer
sin sentirse obligado y a la vez saber que será bienvenido en todo.
Esto nos lleva a uno de esos
errores comunes de comunicación en las relaciones múltiples, y tiene que ver con
el proceso informativo. No es bueno, chicos y chicas que me leen, creer que si
le cuento algo a X, él irá automáticamente y se lo contará a Y, entonces yo no
tengo que repetir la historia o no tengo que gastar más saldo. Eso está mal. A
veces la información no se comparte porque uno cree que el otro ya lo sabe, o
simplemente se olvida el mensaje o se distraen en alguna otra cosa. Es mejor
caer en la repetición y el gasto que generar conflictos y que alguno de los
tres sienta que no le quieren contar las cosas o que siempre lo dejan de último
para enterarse de todo.
3. Con todo esto en mente, es
esencial no perderse uno mismo en el proceso. Habrá situaciones muy lindas,
mucho compartir, mucho aprender y explorar, pero no hay que diluirse en todo
eso y perder la personalidad y lo individual. De vez en cuando se necesitará
algo de tiempo para uno solo, para meditar, para analizar cosas, para vivir su
vida también, para cumplir sus metas, para trabajar en lo personal. Después de
todo, esos dos galanes se enamoraron de ti, justamente, por ser quien eres. Así
que sigue viviendo, disfruta tus hobbies, tu familia, tus amigos, las cosas que
te apasionan, sólo que ahora tienes más razones para pasar el día sonriendo.
4. Es común en muchas triadas,
sobre todo en la pareja base que “recibe” un tercero, que ya existan historias
previas o experiencias anteriores a la actual, y esto es un asunto que debe
tomarse con cuidado para no hacer sentir al tercero como un recién llegado y caído
de la mata y desubicado y fuera de onda y todo lo demás, sino, al contrario,
proveerle las oportunidades para ponerse al día, brindarle la información y
compartir con él las anécdotas, los miedos, las experiencias y resultados de
las situaciones para que sienta ese deseo de incluirlo. Y puede ser un
excelente punto de partida para comenzar a generar planes juntos y conocer las
experiencias e ideas que el tercero puede aportar también.
5. Es una relación entre adultos
conscientes y en pleno uso de sus facultades, el sexo traerá muchos placeres,
pero también su propio sistema de retos. La mejor solución aquí es hablar al
respecto; quizás uno en la triada te produce una morbo insuperable y deseas
arrancarle la ropa salvajemente, mientras que el otro te inspira más ternura y
noches de pasión bajo las velas; quizás uno saca tu lado activo y dominante,
mientras que el otro te da ganas de acostarte y dejarte voltear como una media.
Si los mezclamos todos puede ser genial e intenso, pero también confuso y
conflictivo. Es entonces necesario dejar las cosas en claro para comprender los
SI y los NO de cada uno, pero a la vez mantener una actitud positiva que te
permita entender que la química en cada relación individual puede ser
diferente, y eso no significa que uno sea más o menos importante que el otro.
Mantener la mente abierta para probar es importante, pero también lo es el
respetar el espacio individual y entender que los gustos pueden ser diferentes,
y esto está bien después de todo.
6. Hablar es crucial en toda
relación, comunicarse en general. Pero no comunicarse sólo de mandarse besitos
y decirse que lindos son. Comunicarse debe emplearse en todo el espectro de la
palabra. Desde comentarios y cariños, piropos y mensajes afectivos hasta el
poder desahogar sin miedo las dudas, problemas, celos y conflictos internos o
externos. Si no puedes hablar con tu pareja sobre tus problemas, entonces algo
anda mal.
A menudo, el hablar sobre los
problemas puede parecernos tonto, pero una vez que lo hacemos quizá nos damos
cuenta que nuestros problemas no son tan grandes como parecían en principio. Y en
una triada todos pueden darse apoyo y afecto para superar cualquier situación
negativa y para reafirmar su amor siempre que sea necesario.
Pero todo esto de comunicarse va
más allá, hasta las fronteras más insospechadas. Muchas veces nos tragamos las
cosas que más rápido deberíamos decir. Si tenemos celos, si algo nos molesta,
si nos incomoda una situación, si nos sentimos desplazados, si nos sentimos
usados, si queremos que colaboren en la casa, si queremos que participen en
alguna actividad, si tenemos miedo de esa nueva experiencia, hay que decirlo.
Por lo general esas cosas difíciles o dolorosas son las que más se deben
ventilar si queremos que la relación sea un espacio estable, seguro y amoroso.
La triada ofrece la ventaja de
los puntos de vista. Quizás el tercero pueda ayudar a aclarar una situación que
la relación base no ha podido resolver aún, y nada mejor que dos seres que te
aman para darte el empujón final para superar esos malos hábitos o costumbres
negativas.
Bueno, esos son los consejos que
he aprendido leyendo por internet. Espero me sirva a mi y a mis chicos para
llevar a salvo este proceso poliamoroso y a todos ustedes para aclararles
algunas dudas.
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Triada
abril 28, 2012
Integración Amorosa
Cuando hablamos de poliamor, lo
primero en la mente de todos es el sexo. Y si, el sexo es parte importante de
las relaciones de pareja. Pero hoy le doy vueltas a otra idea, una más profunda
y compleja, la integración. Y para esto debo agradecer la ayuda de cierto Señor
Tigre adorado por ahí.
Bueno, la cosa va así:
Cuando la persona 1 conoce a la
persona 2 y comienzan a salir, a darse afecto, a formar lazos emocionales
fuertes, entonces da inicio un proceso largo y complejo, en el que ambas
realidades, ambos universos, en fin, ambas vidas, comienzan a enfrentarse, cada
uno vela de alguna forma por sus intereses, y existe una infinidad de juegos,
métodos y estrategias empleadas para incluir a esa persona en la vida del otro
y llegar a sentir que realmente se conocen, que funciona la relación y que
podrán sostenerla, de ser posible, por el resto de sus vidas. No es un proceso
fácil, entre discusiones, risas, lágrimas, triunfos y algunas decepciones nos
vamos formando una idea de qué es lo que realmente queremos, si deseamos estar
o no con esa persona por un largo tiempo, qué es lo que realmente buscamos o
necesitamos en nuestras vidas. Todos hemos pasado por eso.
Ahora viene la parte más
complicada (si, siempre se puede volver más complicado): ¿Qué sucede entonces cuando
esas dos personas, en medio de ese proceso de fusión de vidas, deciden incluir
un tercero?
Bueno, aquí volvemos de nuevo a
esa idea del enfrentamiento entre dos mundos, o al menos así parece, la pareja
es un mundo y el tercero es otro mundo. Pero eso es un grave error, pues aún
cuando la pareja ya debería tener adelantada una parte de la fusión, no existe un indicador de que tan exitoso
haya sido el proceso. Y entonces, el nuevo llega efectivamente para encontrarse
con dos realidades, dos formas de amar, dos estilos, dos corrientes de pensamiento,
dos necesidades distintas.
La pareja debe continuar su
proceso de fusión y a la vez iniciar un nuevo proceso de fusión con el chico
nuevo. Bueno, sonaba más complicado en mi cabeza. Pero a esto debemos añadir
las complicaciones de los 4 errores comunes en el poliamor:
1. Autoritarismo: Que uno de los
3 miembros de la relación quiera decidir siempre por los demás. El momento y
lugar para todo. Que se sienta el jefe supremo e indiscutible. Cosa que nunca
estará bien, todos en la relación deben sentir la responsabilidad suficiente para
sentirse ligados a los otros, pero a la vez deben gozar de la libertad
suficiente para poder tomar sus propias decisiones y elegir sus propios
caminos, es decir, no perder su personalidad, sus metas y sus gustos
individuales.
2. Desbalance: Que algún miembro
de la relación le dé más afecto a uno que al otro. Esto siempre generará celos
y conflictos internos. Es un asunto complejo, pero uno que se debe trabajar con
mucha comunicación y compartir, para que todos se sientan igual de deseados,
necesitados e importantes para la relación.
3. Competencia: Que dos miembros
de la relación comiencen a luchar por la atención del tercero, a querer ser más
dramáticos, más graciosos, más amables, más cariñosos de lo normal sólo para
ganar su afecto primero o sentirse por encima del otro. Esto puede ir ligado a
una idea de desbalance también.
4. Generalización: Creer que las
otras dos personas de la relación piensan igual, sienten igual, quieren todo
igual, hacen todo igual, funcionan igual y tienen los mismos gustos. GRAVE
ERROR. Es una relación múltiple e igual será todo lo que se relacione con ello.
Así que hay que estar bien pendiente con
gustos, detalles y regalos, demostraciones de afecto y formas de resolución de
conflictos también.
Son 4 errores en los que todos
caemos alguna vez en nuestras relaciones poliamorosas, pero que debemos ir
superando para que todos podamos realmente ser felices si decidimos tener una
relación de tres o más miembros. Es crucial mantener presente eso del proceso
de fusión o integración poliamorosa. Primero la pareja base debe mantener
activo su proceso de integración, luego ambos miembros iniciar un nuevo proceso
de integración con el nuevo, tanto juntos como por separado, aprender a
relacionarse de uno a uno y aprender a relacionarse como un grupo.
Simplemente pensaba en ello.
Éxito para todos en sus relaciones poliamorosas. Cambio y fuera.
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diciembre 15, 2011
Enamórame = Impresióname
Hay una canción de Shania Twain, cuyo video no me gusta para
nada, titulada “Eso no logra impresionarme” (“That don’t impress me much”). En esta canción Shania expresaba su
deseo de estar con un hombre, no sólo atractivo físicamente, que logre enamorarla
en todos los sentidos. Tienes la apariencia, pero no el tacto. (“So
you’ve got the looks but haven’t got the touch”)
Y nunca olvidaré cuanto me sentía identificado con esa
canción. Los modelos del video, todos eran muy atractivos, buenos cuerpos,
buenos rostros, buen carro, buena elección de vestuario, pero fuera de eso no
tenían nada más que ofrecer.
No voy a caerle a cuentos a nadie, todos saben que yo soy
muy visual, me gusta ver y ver chicos atractivos, bonita sonrisa, bonito cabello,
buena elección de vestuario, pero eso es valido para un concurso de belleza o
para (MÁXIMO) una noche de diversión.
Lo que realmente me mueve a mí el piso es una persona que
tenga VIDA. No me refiero a que esté vivo, hasta ahora creo que todos los chicos
con los que he salido han estado vivos (aunque hubo uno que era particularmente
blanco y sólo le gustaba salir de noche, pero eso es otra historia). A lo que
me refiero es que me gustan las personas que hacen cosas y tienen cosas
interesantes que contar.
Quizás por eso no me gustan las relaciones chicle, esas de
estar TODO EL DÍA JUNTOS, TODO EL TIEMPO JUNTOS, HACER TODO JUNTOS, esas cosas
me aburren, me enferman, me cortan la emoción y me generan una sensación
horrible de vacío.
Siempre me enamoro de personas ocupadas, personas que hacen
cosas por su cuenta, personas que pasan todo el día en sus propias vidas y que
luego en la noche, cuando nos vemos, tienen cientos de historias para contarme.
Uff, eso me parece fascinante.
Es justamente eso lo que algunas de mis parejas anteriores
han perdido, esa capacidad de impresionarme, y no con regalos, no con
pertenencias, no con dinero, ni con promesas, sino con historias, con
experiencias de vida, con ideas, planes y proyectos independientes.
Es la razón por la que me gusta viajar, me gusta alejarme a
ratos, y sentir que, al volver, hay mucho que contar, mucho que actualizar,
muchas cosas que suceden y deben compartirse, para mí EXTRAÑARSE es parte de
mantenerse enamorado.
Y es triste cuando se pierde esa chispa del compartir, del
conversar, del tener algo nuevo que decir, aunque sea una película, una serie,
una historia, un libro, algo nuevo debe haber siempre. Si no, las cosas se
enfrían, se oscurecen, se apagan, se mueren.
Quiero novios con vida, con mucha vida, vidas propias, vidas
sin mí, vidas que puedan compartir conmigo, vidas que me despierten el interés
y me hagan ver lo geniales, interesantes, conocedores e impresionantes que son.
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diciembre 03, 2011
Mi media naranja
¿Por qué una relación no puede ser perfecta? Simple. Porque
la perfección no existe, porque la perfección paraliza, porque si algo es
perfecto, significa que no tiene capacidad de mejorar, de crecer, de aprender
algo nuevo.
¿Entonces por qué nos empeñamos tanto en buscar la media
naranja, la persona “ideal”, la que nos de “todo”, amor y entrega total, y toda
esa sarta de boberas?
Porque vivimos en una sociedad dominada por las ideas absolutas,
dónde no se terminan de aceptar los puntos medios, donde las personas no son
capaces de analizar sus vidas con mente fría y decidir realmente qué es lo que
quieren hacer. No. Todos deciden simplemente ajustarse y copiar un patrón que
no sabemos en qué momento se instauró. Todos decidimos seguir la corriente,
hacer lo que los demás hacen y pasar desapercibidos.
Todos queremos vivir esa vida sencilla y feliz, con una
pareja, hijos, el perrito y la casa de cerca blanca, el jardín bonito y los
días de sol y tranquilidad.
Todos queremos vivir el sueño de otro.
¿Y qué tiene de malo enamorarse, entregarse por completo y
dejarlo todo para amar a plenitud? Justamente eso. Una de las razones por las
que no debemos encontrar a esas personas que nos den TODO, es porque cuando lo
tenemos todo, nos volvemos flojos, inútiles, vacios, simples gusanos mantenidos
y dependientes. Perdemos el norte, perdemos el querer hacer más, vivir más, conocer
más, arriesgarnos y cometer errores para crecer y seguirlo intentando. Dejan de
importarnos nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra carrera, nuestros hobbies
y placeres individuales, y creemos que esa persona puede convertirse en la
fuente de ABSOLUTAMENTE TODO cuanto necesitamos. Que idea tan absurda.
¿Cuál será el amor verdadero entonces? ¿Será el amor de los
perros que llegan, lo hacen y salen corriendo al terminar? ¿Será el amor de los
gatos que se muerden y se lastiman, gritan y se odian por instantes en medio de
su lujuria? ¿Será el amor de Romeo y Julieta, quienes fueron capaces de dejar
de vivir porque no podían estar sin el otro? Hablemos de dependencia, falta de
autoestima y adicción. ¿Será el amor de las princesas de Disney, confinadas a
un castillo, a ser inútiles sin el príncipe, ignorantes, debiluchas y
pisoteadas?
Quizás nunca sepamos la realidad del amor, cuando cada ser
humano, cada canción, cada película y cada nota nos cuentan una historia
diferente. Quizás el amor sea el más grande misterio de la humanidad. Quizás no
vale la pena siquiera intentarlo, o quizás si.
Quizás, amor, quizás, nada.
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