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agosto 08, 2013

Me hundo

Me hundo, puedo sentirlo. Es como si las sombras se hiciesen cada vez más grandes, cada vez más fuertes, como si la oscuridad fuese ganando más y más terreno.

Y entonces… palabras tras palabras, errores tras errores, lágrimas tras lágrimas. Cada vez más hondo y cada vez más oscuro.

Es como estar atrapado en un remolino, no sé nadar, el agua oscura, turbia, fría me arrastra de un lado al otro, y yo simplemente me rindo a su fuerza, me dejo llevar, me dejo hundir, me dejo arrastrar.

Y oigo el grito ahogado de mi alma pidiendo ayuda, pidiéndome que luche, que sonría, que me esfuerce, que haga más… pero son gritos en vano, hace rato que el agua me cubre los oídos y su ruido es mucho más fuerte.

Sólo logro ver las nubes oscuras agolpándose cuando el viento me da un respiro y el agua me deja subir un poco, como si se burlase de mí, como si me tentara a luchar un poco más antes de recordarme que no tengo fuerzas para hacerlo.

He perdido todo, he perdido la sonrisa, he perdido las ganas, he perdido el deseo, he perdido el norte, arriba y abajo parecen iguales a mis ojos y a mi mente. Me siento abandonado, solo, perdido, la oscuridad lo es todo, el frío lo es todo, el ruido de las aguas implacables lo es todo.

Y me hundo…

Y me hundo…

Y…


agosto 21, 2012

Tengo miedo


Tengo miedo de que nuestra historia no tenga un final feliz. Que nos demos cuenta que no hay príncipes azules, ni gatitos encantados, que “felices para siempre” no está en nuestro camino.

Tengo miedo de repetir tus historias o repetir las mías. Que el pasado nos alcance y tumbe lo que hayamos construido, que no seamos capaces de dejar viejas costumbres y manías para mirar juntos hacia un nuevo futuro.

Tengo miedo de ser quien se enamore más y pierda al final. De esforzarme por dar lo mejor de mí y recibir silencios y vacíos, de ponerte en mi primer lugar y ser solamente un accesorio, de intentar ser romántico y dulce para estrellarme contra un muro de hielo frío y duro.

Tengo miedo de ser una sombra, un secreto, de que me mantengas escondido como si estorbara o te avergonzara. Que nunca pueda ser romántico y espontáneo sin temor a enojarte, ofenderte o parecerte imprudente. Que esto que vivimos se mantenga debajo de la mesa, como si no existiera. De vivir ese frío doloroso de ser sólo “un amigo” frente a todos.

Tengo miedo de que nunca logres conocer mis estados de ánimo con sólo mirarme a los ojos. De que no logremos compenetrarnos y realmente saber lo que nos pasa, de ser incapaces de abrir nuestra mente y nuestro corazón sin miedo, de tener que fingir cada palabra, cada gesto, cada acción para que todo esté bien.

Tengo miedo de no ser suficiente, de que mires en otra dirección y te des cuenta que hay otras ofertas mejores en el mercado. Que la curiosidad, el gusto, el interés o la distancia le ganen a todo lo que hemos compartido y se me repita la película triste. Pero también de que te esfuerces por estar a mi lado cuando realmente no eres feliz y no soy lo que quieres, cuando no puedo darte la vida que sueñas o la que esperas para ti.

Tengo miedo de que no seamos tan compatibles como pensamos y terminemos pisoteando las ideas y los sueños del otro. De que para poder ser felices juntos tenga que diluirme por completo y dejar de ser yo mismo. De que me toque decirte que “si” a todo para poder mantenerte contento y a mi lado. De ver mis ideas como baratijas infantiles que no llenan tus expectativas.

Tengo miedo de lastimarte, pero tengo miedo de lastimarme a mí también.
Tengo miedo de perderte, pero tengo miedo de perderme a mí mismo en el proceso.
Tengo miedo de esforzarme y quedarme sólo en el intento.
Tengo miedo de tantas cosas. Tantos miedos rondando mi cabeza.
Algunos mueren y renacen con más fuerza.
Algunos ceden su espacio a otros.
Pero ahí estoy, un manojo de historias depresivas que se repiten y continúan.
Un manojo de miedos que se rehúsa a volar porque ya se ha caído muchas veces.
Un manojo de inseguridades que decidió vararse a la orilla del camino porque ya se ha equivocado de camino una y otra vez.

abril 29, 2012

Consejos para una triada amorosa


Como estamos en ese proceso de comenzar una relación poliamorosa de tres personas (una triada), he estado leyendo mucho al respecto en internet, buscando información sobre otras experiencias de vida, cómo funcionan sus relaciones, cómo enfrentan los retos, los miedos, las dudas, los celos y todos los problemas que se pueden presentar. Y me he encontrado algunos artículos muy interesantes al respecto, por eso quiero compartir algunas de mis conclusiones.

1. Una triada puede nacer de muchas formas. Bien sea que tres solteros quieran estar juntos, que una pareja incluya a un tercero, que una noche de trío sexual se convierta en algo más o que una relación en V comience a desarrollar nuevos sentimientos al compartir los tres juntos, por nombrar algunas. Pero sea como sea, las relaciones interpersonales son un mundo complejo para dos personas, por lo tanto, será un mundo más complejo para tres. Los retos, situaciones, posibilidades y opciones aumentarán para todos los involucrados.

Incluso si es una pareja que recibe un tercero, se debe estar consciente de los cambios que se producirán entre ellos. Quizás la relación base tenga muchos años juntos y sientan que todo está firme como roca, pero agregar un nuevo corazón a esa mezcla siempre producirá nuevos resultados y es importante tomar en cuenta que todo puede cambiar, para mejor si se hacen las cosas bien.

2. Además hay que considerar que una triada es un sistema complejo de relaciones. Está la relación de X con Y, la relación de X con Z, y la relación de Y con Z, más la relación de los tres juntos.

El tiempo compartido en triada es importante, por supuesto. Pero no se deben descuidar las relaciones individuales. Cada relación tendrá sus características particulares, sus gustos definidos, sus intereses compartidos, sus expresiones de afecto y de interés físico, emocional y sicológico, que no sólo ayudarán a fortalecer los lazos, sino que aportarán nuevas ideas, experiencias y posibilidades a la triada. Eso si, la comunicación es crucial, cada uno debe ser capaz de decidir lo que quiere hacer sin sentirse obligado y a la vez saber que será bienvenido en todo.

Esto nos lleva a uno de esos errores comunes de comunicación en las relaciones múltiples, y tiene que ver con el proceso informativo. No es bueno, chicos y chicas que me leen, creer que si le cuento algo a X, él irá automáticamente y se lo contará a Y, entonces yo no tengo que repetir la historia o no tengo que gastar más saldo. Eso está mal. A veces la información no se comparte porque uno cree que el otro ya lo sabe, o simplemente se olvida el mensaje o se distraen en alguna otra cosa. Es mejor caer en la repetición y el gasto que generar conflictos y que alguno de los tres sienta que no le quieren contar las cosas o que siempre lo dejan de último para enterarse de todo.

3. Con todo esto en mente, es esencial no perderse uno mismo en el proceso. Habrá situaciones muy lindas, mucho compartir, mucho aprender y explorar, pero no hay que diluirse en todo eso y perder la personalidad y lo individual. De vez en cuando se necesitará algo de tiempo para uno solo, para meditar, para analizar cosas, para vivir su vida también, para cumplir sus metas, para trabajar en lo personal. Después de todo, esos dos galanes se enamoraron de ti, justamente, por ser quien eres. Así que sigue viviendo, disfruta tus hobbies, tu familia, tus amigos, las cosas que te apasionan, sólo que ahora tienes más razones para pasar el día sonriendo.

4. Es común en muchas triadas, sobre todo en la pareja base que “recibe” un tercero, que ya existan historias previas o experiencias anteriores a la actual, y esto es un asunto que debe tomarse con cuidado para no hacer sentir al tercero como un recién llegado y caído de la mata y desubicado y fuera de onda y todo lo demás, sino, al contrario, proveerle las oportunidades para ponerse al día, brindarle la información y compartir con él las anécdotas, los miedos, las experiencias y resultados de las situaciones para que sienta ese deseo de incluirlo. Y puede ser un excelente punto de partida para comenzar a generar planes juntos y conocer las experiencias e ideas que el tercero puede aportar también.

5. Es una relación entre adultos conscientes y en pleno uso de sus facultades, el sexo traerá muchos placeres, pero también su propio sistema de retos. La mejor solución aquí es hablar al respecto; quizás uno en la triada te produce una morbo insuperable y deseas arrancarle la ropa salvajemente, mientras que el otro te inspira más ternura y noches de pasión bajo las velas; quizás uno saca tu lado activo y dominante, mientras que el otro te da ganas de acostarte y dejarte voltear como una media. Si los mezclamos todos puede ser genial e intenso, pero también confuso y conflictivo. Es entonces necesario dejar las cosas en claro para comprender los SI y los NO de cada uno, pero a la vez mantener una actitud positiva que te permita entender que la química en cada relación individual puede ser diferente, y eso no significa que uno sea más o menos importante que el otro. Mantener la mente abierta para probar es importante, pero también lo es el respetar el espacio individual y entender que los gustos pueden ser diferentes, y esto está bien después de todo.

6. Hablar es crucial en toda relación, comunicarse en general. Pero no comunicarse sólo de mandarse besitos y decirse que lindos son. Comunicarse debe emplearse en todo el espectro de la palabra. Desde comentarios y cariños, piropos y mensajes afectivos hasta el poder desahogar sin miedo las dudas, problemas, celos y conflictos internos o externos. Si no puedes hablar con tu pareja sobre tus problemas, entonces algo anda mal.

A menudo, el hablar sobre los problemas puede parecernos tonto, pero una vez que lo hacemos quizá nos damos cuenta que nuestros problemas no son tan grandes como parecían en principio. Y en una triada todos pueden darse apoyo y afecto para superar cualquier situación negativa y para reafirmar su amor siempre que sea necesario.

Pero todo esto de comunicarse va más allá, hasta las fronteras más insospechadas. Muchas veces nos tragamos las cosas que más rápido deberíamos decir. Si tenemos celos, si algo nos molesta, si nos incomoda una situación, si nos sentimos desplazados, si nos sentimos usados, si queremos que colaboren en la casa, si queremos que participen en alguna actividad, si tenemos miedo de esa nueva experiencia, hay que decirlo. Por lo general esas cosas difíciles o dolorosas son las que más se deben ventilar si queremos que la relación sea un espacio estable, seguro y amoroso.

La triada ofrece la ventaja de los puntos de vista. Quizás el tercero pueda ayudar a aclarar una situación que la relación base no ha podido resolver aún, y nada mejor que dos seres que te aman para darte el empujón final para superar esos malos hábitos o costumbres negativas.

Bueno, esos son los consejos que he aprendido leyendo por internet. Espero me sirva a mi y a mis chicos para llevar a salvo este proceso poliamoroso y a todos ustedes para aclararles algunas dudas.

febrero 20, 2012

Consulta Médica

Siempre le he tenido idea a las consultas médicas. Quizás porque no es algo que hago a menudo, quizás porque siempre temo que me salga algo mal y me manden los 10.000 medicamentos y exámenes, y entonces deje ahí la vida.

Quizás porque veo como la gente se descose por examinarse tanto que terminan enfermos sólo por ello, y se olvidan de disfrutar el hecho de estar vivos.

Quizás porque es cierto que hay remedios peores que las enfermedades. No lo sé. Pero igual les tengo idea, si es posible las evito, pero a veces no me puedo escapar.

Y como dicen: Más vale prevenir que lamentar.

enero 15, 2012

Cumpleaños


Mañana es mi cumpleaños.

Y todos los años me pregunto lo mismo: ¿Qué he hecho en mi vida? ¿Qué he logrado? ¿Qué cosas he alcanzado? ¿Qué he aprendido?

Ciertamente esa última pregunta se me hace más fácil de responder, siento que en estos años, sobre todo en los más recientes, he aprendido muchísimo, a los golpes muchas veces, y ha dolido, pero no ha sido para dramas y lagrimas, sino para respirar profundo y levantarme con mayor fuerza, con la piel un poco más dura, un poco más sabio y con una experiencia nueva que compartir con otros.

Las otras preguntas, siempre me han hecho dudar.

No es que dude de mis capacidades, o que no valore las oportunidades que me ha dado la vida hasta el momento, para nada, todo eso ha forjado mi personalidad, mis creencias y mis actitudes, y si soy una buena persona, una mierda, un idiota o un chico pilas, es gracias a todas esas cosas que he vivido.

Yo diría que mi duda se refleja más bien en mi capacidad para dejar huella, para decir que he sido parte de la transformación de la sociedad o las vidas de las personas a mi alrededor. Siento que apenas ahora he comenzado a generar esa huella.

Mis propósitos para este nuevo ciclo que empieza para mi son mantenerme sincero conmigo mismo antes que nada, disfrutar cada día al máximo, vivir sin miedos y sin prestarle atención a chismes y gente intensa. Sé que con el tiempo llegará esa huella, esa oportunidad de hacer algo importante para muchas personas.

Es de esas cosas que vienen sin avisar y que el universo pone en tu camino cuando estás listo.

¿Lo que más he disfrutado estos años? Uff, hay personas que me han movido el universo, personas que me han hecho llorar sólo con darme un abrazo y una sonrisa de despedida, personas que he tenido cerca y que me han enseñado muchísimo con un par de palabras, personas que he conocido y he odiado con intensidad dolorosa y otros que me han hecho sentir como un bebe seguro entre los brazos de su madre.

Esos episodios emotivos, creo que son lo que más recuerdo siempre. Y muchas veces me transporto a ellos en mi mente para sentirlos nuevamente.

En fin, mañana es mi cumpleaños, y de nuevo me rondan las preguntas existenciales.

¿Cambiará algo en los próximos 365 días para mi siguiente cumpleaños?

noviembre 26, 2011

¿Cinismo o hipocresía?


Todos somos humanos, todos somos capaces de cometer errores. Pero todos sabemos lo lindo que es aceptar nuestros errores y ser capaces de seguir adelante sin el peso de la conciencia o el remordimiento encima. Y todos sabemos lo fácil que es ver los errores que cometen otros a nuestro alrededor, y lo difícil que es ver los nuestros.

Yo me pregunto: ¿Será cinismo o será hipocresía reclamar por errores que uno mismo comete y que ya le han hecho ver? ¿Será que existen personas tan obtusas que realmente son incapaces de aceptar su parte en los conflictos? ¿Será que realmente no ven o es que no quieren ver?

Y por si se lo están preguntando: Si, hablo de relaciones. Pero no sólo de pareja, hablo de amigos, de familia, de padres, de hijos, de hermanos, de amantes, de culos, de resuelves, de estudiantes, de todos los niveles de relaciones humanas.

¿Por qué llegamos al punto en el que comenzamos a apuñalar a esas personas que nos rodean, lanzándoles críticas y comentarios hirientes, pero no nos detenemos a pensar en lo que yo hago para generar esas situaciones?

Ya lo decía mi madre: Trata a los demás como quieres que te traten. Perfecto. No es difícil de entender. Pero entonces, si me salen con una patada… ¿se la regreso?

Yo solía pensar que todos éramos capaces de hacer introspección y darnos cuenta dónde comencé YO a poner piedritas para que esas personas tropezaran, y a culparlos por esos tropiezos. Ahora creo que no es así, algunos lo ven y les cuesta aceptarlo, algunos lo ven y deciden ignorarlo, algunos realmente no quieren bajar la mirada y darse cuenta que esas piedritas en el camino tienen su firma.

Porque lo más difícil de aceptar en esta vida es que nosotros mismos ayudamos a que esos seres que decimos amar cometan errores, somos nosotros mismos quienes le destapamos el pote del azúcar a las hormigas para luego quejarnos de la invasión.

Quisiera que algunas personas abrieran sus ojos y vieran su desbalance, mientras yo intento resolver el mío.