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octubre 18, 2016

Lo siento Erick

Martes. 3am. De nuevo me había conquistado el insomnio, a lo que ya me he sabido resignar e incluso sacar provecho, así que no estaba para nada mal. Lo primero que me sugirió el cerebro fue revisar el Grindr, si, la app gay; en líneas generales le he perdido toda la fe al proceso de ligue y encuentro al que la mayoría de hombres gay está acostumbrado hoy en día, es decir, sigo disfrutando el sexo y la emoción del primer encuentro, pero mi proceso de búsqueda y selección es más intelectual, más calmado o más profundo, no sabría decirlo con certeza. Tal vez sea cierto y me estoy volviendo viejo y complicado, aun así, lo disfruto y, aunque parezca imposible, siempre termino encontrando alguien que llena mis expectativas.

Entonces, ahí estaba yo, 3 de la mañana, increíblemente frío para una ciudad como Guayaquil, metido bajo las cobijas, evitando ser devorado por los zancudos y hacer demasiado ruido.  Entonces recibo este mensaje. Lo típico: “Hola. ¿Qué tal?”. Me encanta cuando el inicio es sutil, como quien no quiere nada en lo absoluto. Después de un par de minutos aún no habíamos caído en las preguntas básicas (edades, roles, ubicaciones…). La conversación se había ido por las ramas más interesantes, pequeñas preguntas bien pensadas sobre nacionalidades, gustos musicales, gustos en comida, hobbies, historias de viaje y de amores del pasado.

Era impresionante la cantidad de líneas de conversación que se producían una tras otra con fluidez al pasar cada segundo. Luego de un rato por fin apareció la primera pregunta incómoda, para él, no para mí: ¿Y por qué estás despierto a esta hora?”. Mi respuesta era simple: “INSOMNIO, tengo un par de meses con problemas para dormir. Nada grave. Mi cuerpo está reajustándose a nuevos ritmos y aún no encuentra el reloj correcto”, le dije, esperando sonar gracioso.

Hubo un par de segundos de silencio esta vez, entonces llegó su respuesta: “Mi novio me acaba de terminar y no puedo dormir”. Por supuesto yo, de chismoso, metiendo el dedo en la llaga, tenía que preguntarle lo que había sucedido. Así, línea a línea, me enteré de su historia personal de amor y dolor…

Tenían un par de años juntos, típica película que empieza muy bien. Hacía unos meses habían decidido mudarse juntos, pensando que eso fortalecería la relación en un tiempo en el que parecía que todo se había comenzado a enfriar. Ambos se estaban esforzando, aparentemente. Pero el fuego realmente se había extinguido y sólo estaban soplando cenizas al viento. Entonces llegó un empleo tras otro, el éxito laboral que te aleja de casa y te mantiene ocupado días y noches enteras, la distancia era evidente entre los dos, aun compartiendo la misma cama ya se sentían como dos mundos orbitando en direcciones opuestas.

“Entonces, hoy salí de la oficina a golpe de la una de la mañana, conduje a casa, subí al apartamento y encontré una nota sobre la cama: ‘Te deseo lo mejor, yo buscaré mi felicidad, espero encuentres la tuya’. No puedo decir que no lo veía venir. Pero pensé que habría un proceso de diálogo al menos. En fin, abrí una botella de vino y aquí sigo despierto. Todas sus cosas desaparecieron. Y, aunque apenas podía llamar relación a lo que teníamos en los últimos meses, igual siento que he perdido una parte de mí. Como que me falta algo. La cama se me hace demasiado grande.”

Debo admitir que fui yo el salido que le preguntó si quería compañía. No estaba seguro de cómo lucía este hombre, pero sentí que le vendría bien conversar y desahogarse. Así que hice un poco de presión, un par de ofertas que incluían compañía, música suave y oír todo lo que tuviera que decir en perfecto silencio y absoluta atención.

Diez minutos después me encontraba caminando por las calles de Guayaquil en dirección al centro de la ciudad. A encontrarme con un perfecto desconocido. Llegué al sitio pactado para el encuentro y observé la hora en el móvil, 4.15 am. Caminé demasiado rápido y llegué cinco minutos antes, pensaba que el sitio quedaba más lejos.

Entonces veo un auto acercarse, el número de placa me indicaba que era él. Se me acelera el corazón, más de miedo que cualquier otra cosa, podría todo haber sido mentira y estar a punto de irme al apartamento de un loco, un asesino en serie o algo peor. Él se detiene frente a mí y abre la puerta del lado del pasajero, me subo y me recibe una mano en gesto de saludo, esperando el primer apretón entre dos seres insomnes. Lo observo sonreír, es más guapo de lo que pensaba que sería, su cabello oscuro y liso cayendo un poco hacia ambos lados, sus dientes derechos, sus labios pequeños, nariz perfilada, ojos color café.

“¿Siempre vistes así para tus encuentros de madrugada?”, le pregunto mirando sus zapatos de vestir, pantalón y camisa negra abotonada hasta el cuello tras una corbata azul marino. “No”, responde él, “ni siquiera me he cambiado desde que salí de la oficina. Que pena contigo”. Nos fuimos a su casa, conversando sobre el viaje desde Venezuela y los retos de renunciar a todo para obtener el mundo.

Llegamos al apartamento, comenzó ofreciéndome vino, pero ya había tomado lo que había, así que luego fue cerveza o jugo de naranja. Acepté el jugo. Nos sentamos a conversar, primero de sus propios viajes, sus proyectos, su colección de maquetas de diversos proyectos en los que ha trabajado, su fascinación por el cine de ficción y la ingeniería de vanguardia. Pero era inevitable el tema de su relación, en cada tema, en cada detalle, en cada rincón del apartamento algo le recordaba a quien se acababa de marchar de su vida. Poco a poco fuimos pasando de lo curioso a lo personal, a lo triste, a lo nostálgico. La luz de su sonrisa y de sus ojos se iba apagando.

Entonces, de la nada, resolvió por ducharse para estar más cómodo y presentable. Me quedé sólo, sentado en su cama, mirando por la ventana las líneas de la ciudad, sorbiendo del exagerado vaso de jugo que me había servido y picando ocasionalmente la bolsa de maní salado que había abierto para mí y que parecía tener años guardada.

Cuando volvió de la ducha me pareció mucho más guapo que cuando me recogió en el auto. Su cabello húmedo parecía más oscuro contra su piel blanca y realmente se veía mucho más joven con su mono y franelilla que de camisa y corbata. Entonces se tiró en la cama junto a mí, preguntando por mis historias de amor personales, tratando de distraerse de la suya propia supongo. Le conté de mis amores, de poliamor, de cuánto seguía queriendo a algunos de mis ex, de lo mal que había pasado con algunos rompimientos y lo poco que me habían importado otros.

5.30am. “¿Te quedas a dormir conmigo?” preguntó de repente, interrumpiéndome en medio de un monólogo sobre celos y mentiras. “Seguro”, le dije, “me parece bien”. Me ofreció una camiseta y un short para dormir, entonces nos metimos en la cama. Rápidamente puso sus brazos a mi alrededor y me apretó contra su pecho. Yo estaba de espaldas, sintiendo su respiración en la nuca y sus pies fríos contra los míos. El sueño nos invadió a ambos. “Lo siento Erick”, murmuró de repente, “no te hice feliz como quería. Yo también espero que encuentres lo que buscas. Gracias por todo lo bonito que me diste y por ayudarme a ser mejor. Te amo.”

Me fue difícil contener un par de lágrimas antes de caer dormido. Pero me sentí muy bien de hacer esta conexión, de ofrecer mi tiempo y mis oídos para traer paz a la vida de alguien, al menos por una noche, o un amanecer.


Cosas que pasan cuando el insomnio ataca en Guayaquil.


abril 20, 2015

Hasta hoy

Hoy es la última noche que te escribo.

Porque ya he visto suficiente.

He visto como tus besos sólo llegan si ruego por ellos.
Mientras que a otros labios los repartes diligentemente.

He visto como tus miradas, tus sonrisas y tus abrazos para mí sólo llegan a 3/4.
Mientras que para otros sonríes en plenitud.

He visto como tu cuerpo se relaja junto al mío y caes en el sueño.
Mientras que junto a otros te estremeces y te enciendes en pasión.

He visto como tu piel se deja acariciar y disfruta de mi calor.
Mientras que en otras manos se eriza y pide con fervor el contacto.

He visto como respondes a mis textos y a mis palabras.
Mientras que a otras voces te derrites.

He visto como me tratas con amabilidad.
Mientras que a otros seres te entregas en afecto y abrazos.

Si. Ya he visto suficiente. Y ya no te escribo más.

Yo creo en el amor libre, y hoy dejo libre el amor que sentía por ti.
Para que vuele, para que viaje, para que llegue al sol y arda como un fénix.
Para que luego regrese a mí limpio y sea capaz de brindar amor en otra dirección, en otros besos, en otras sonrisas, en otros cuerpos, en otras manos, en otras voces, en otros seres.

febrero 09, 2013

Recuerdos sin futuro


Hoy me levanté lleno de nostalgia
Lleno de recuerdos que nunca llegamos a construir
Lleno de lágrimas por un futuro que nunca salió de nuestras mentes
Recordando quizás tus besos mientras oíamos la lluvia caer
Y como cada gota de lluvia nos hacía sentir más vivos
Mientras tu piel y la mía encontraban el camino para convertirse en una sola
Recordando quizás nuestros labios encontrándose salvajemente
Esos deseos frenéticos de devorar tu cuerpo, de sentir que eras mío
Imaginando un tiempo en el que mis primeras luces fuesen a tu lado cada día
Imaginando un futuro en el que tus “buenos días” fuesen mi despertador más anhelado
Recordando quizás tus locos abrazos y su asfixia amorosa
Ahogándome en el aroma de tu piel
Y quemándome con la tibieza de tu cuerpo
Recordando quizás tus atenciones, tus detalles, tus sonrisas
Y como lo más sencillo parecía iluminar mi vida con la potencia de mil soles
Como tu cariño y tu voz eran lo único que necesitaba para sonreír
Como tu presencia reemplazaba mi aire y me hacía respirar más profundo
Recordando el dolor de tu corazón roto
Recordando el luto del mío
Recordando tus palabras, a ratos tan sabias, a ratos tan sarcásticas o sin sentido
Pero todas fugaces, como deseos arrojados al aire sin dirección
Como quisiera recordarlas todas y cada una, atesorarlas como al ave más exótica
Pero tus “te amo”, son los que más protegería, son los que más debí proteger
Como preciosas aves del paraíso, como la más rara especie y la más fugaz
E imagino un tiempo en que esos “te amo” acompañaran mi café
En que un “te amo” marcaría el fin de cada día y el comienzo de uno nuevo
Y más aún, en que ese “te amo” nos acompañaría a lo largo de canas y arrugas
Hoy me levanté extrañando un futuro que nunca llegó
Hoy me levanté extrañando un pasado que debo soltar porque me quema las manos
Hoy me levanté extrañando un presente que asesinamos juntos
Tú, y yo, y esos “te amo” que se nos escaparon por la ventana
Hoy me levanté extrañándote, a ti, a él, a todos y cada uno
Hoy me levanté extrañando algo
Algo que, poco a poco, se vuelve tan efímero y tan fugaz como esos recuerdos
Recuerdos que nunca llegamos a construir


diciembre 15, 2012

Recuerdos


Hoy leí esta frase: “Si te hace sonreír con cualquier tontería, te enamoraste”. Y me dejó pensando en lo certero de dicha afirmación. Y claro, los recuerdos, ustedes saben…

Recuerdo este chico que paga y se olvida de ir por la mercancía que acaba de comprar.
Recuerdo este chico que finge una sonrisa.
Recuerdo este chico que cuenta como “casi” lo muerde un perro con todo y mímica.
Recuerdo este chico que me abraza y no me deja respirar.
Recuerdo este chico que podía pasar horas abrazado conmigo en cama viendo a Miss Swan.
Recuerdo este chico que intenta destapar una botella de vino y el corcho no sale.
Recuerdo este chico que finge que no sabe usar el facebook para tenerme cerca.
Recuerdo este chico que se prueba diez mil cosas para decir que no sabe qué usar.
Recuerdo este chico que se lee todo mi blog en un día y luego intenta sorprenderme hablándome de mí mismo y de sus impresiones ante mis publicaciones.
Recuerdo este chico que oye una sinfonía de Beethoven por primera vez y su cara de impacto.
Recuerdo este chico que intenta aprenderse una melodía y se ríe porque sabe que va terrible.
Recuerdo este chico que, después de un momento íntimo, comienza a darse cuenta que no hizo nada de lo que habíamos planificado.
Recuerdo este chico que intenta hacer aros con el humo del cigarro para llamar mi atención.
Recuerdo este chico que me dice que me echará los perros y comienza a ladrarme.
Recuerdo este chico que, durmiendo, se rueda más de lo que da la cama y termina en el piso.
Recuerdo este chico que busca sus lentes mientras los tiene sobre su cabeza.
Recuerdo este chico que se sienta conmigo a pintar un cuadro y hace manchas con los dedos.
Recuerdo este chico que comienza a cantar en un transporte público con baile y todo.
Recuerdo este chico que, de la nada, saca una rosa de papel y me la ofrece en pleno viaducto.
Recuerdo este chico que intenta cocinarme una cena y esconde el libro de recetas detrás de si.
Recuerdo este chico que me dice que me ama mientras cae vencido por el sueño y cada palabra sale a medias, y acompañada de un gran bostezo.
Recuerdo este chico que, en medio de una discusión, se me acercó suavemente y me robó el aliento con un beso.

Hay tantos recuerdos en mi mente. Todos hermosos. Porque es cierto que lo malo es lo que nos marca la vida, pero lo bueno es lo que nos da ganas de volverlo a intentar, de seguir buscando y seguir soñando que encontraremos esa persona con la que nos sentiremos en la compañía perfecta, sin importar cuantos pasos en falso hayamos dado o cuantas pruebas hayamos pasado, a veces son sólo segundos de paz, de miradas, de besos, caricias y sonrisas, que hacen que todo valga la pena.

enero 15, 2012

Cumpleaños


Mañana es mi cumpleaños.

Y todos los años me pregunto lo mismo: ¿Qué he hecho en mi vida? ¿Qué he logrado? ¿Qué cosas he alcanzado? ¿Qué he aprendido?

Ciertamente esa última pregunta se me hace más fácil de responder, siento que en estos años, sobre todo en los más recientes, he aprendido muchísimo, a los golpes muchas veces, y ha dolido, pero no ha sido para dramas y lagrimas, sino para respirar profundo y levantarme con mayor fuerza, con la piel un poco más dura, un poco más sabio y con una experiencia nueva que compartir con otros.

Las otras preguntas, siempre me han hecho dudar.

No es que dude de mis capacidades, o que no valore las oportunidades que me ha dado la vida hasta el momento, para nada, todo eso ha forjado mi personalidad, mis creencias y mis actitudes, y si soy una buena persona, una mierda, un idiota o un chico pilas, es gracias a todas esas cosas que he vivido.

Yo diría que mi duda se refleja más bien en mi capacidad para dejar huella, para decir que he sido parte de la transformación de la sociedad o las vidas de las personas a mi alrededor. Siento que apenas ahora he comenzado a generar esa huella.

Mis propósitos para este nuevo ciclo que empieza para mi son mantenerme sincero conmigo mismo antes que nada, disfrutar cada día al máximo, vivir sin miedos y sin prestarle atención a chismes y gente intensa. Sé que con el tiempo llegará esa huella, esa oportunidad de hacer algo importante para muchas personas.

Es de esas cosas que vienen sin avisar y que el universo pone en tu camino cuando estás listo.

¿Lo que más he disfrutado estos años? Uff, hay personas que me han movido el universo, personas que me han hecho llorar sólo con darme un abrazo y una sonrisa de despedida, personas que he tenido cerca y que me han enseñado muchísimo con un par de palabras, personas que he conocido y he odiado con intensidad dolorosa y otros que me han hecho sentir como un bebe seguro entre los brazos de su madre.

Esos episodios emotivos, creo que son lo que más recuerdo siempre. Y muchas veces me transporto a ellos en mi mente para sentirlos nuevamente.

En fin, mañana es mi cumpleaños, y de nuevo me rondan las preguntas existenciales.

¿Cambiará algo en los próximos 365 días para mi siguiente cumpleaños?

octubre 16, 2011

Amores regados


Uno va dejando amores por ahí regados,
Entre balcones, habitaciones de hoteles y tejados,
Entre sabanas, almohadas y cojines,
Entre playas, olas y delfines.

Uno va dejando pedacitos de su corazón en otros pechos,
Y enredándose la vida con segundos de despecho,
Con lágrimas que mueren a los segundos,
Para rendir honor a los amores más fecundos.

Uno sufre, ríe y ama con intensidad,
Porque sabe que no habrá otra oportunidad
De probar semejantes labios y pieles,
De sentir esos olores y placeres.

Uno va sembrando recuerdos profundos
En corazones ajenos de otros mundos,
Y va guardando como el más preciado tesoro
Pequeñas pasiones brillantes como el oro.

Esto va para mis amores regados
Y para aquellos que aun no han llegado;
Para mi corazón en Chile al sur del continente
Y para los de México que siguen en mi mente;
Para la calurosa Barinas, ahí tan cercana
Y la pasión en Perú que se ve tan lejana;
Estados Unidos, España y Argentina
Y hasta Caracas, ciudad divina.

Para todos los amores que he dejado ir,
Todas esas pasiones que pude vivir,
Todos esos besos dados sin temor,
Sin daño, ni herida, sin ningún rencor.
Esto va para esos flechazos temporales de Cupido
Y para que me recuerden, sólo eso les pido.

junio 03, 2011

Descansa en paz Sir Tony D'Cat

Hoy enterré a uno de mis mejores amigos.

Él no hablaba, pero siempre sabía llamar mi atención; estaba cerca cuando me sentía mal, siempre cuidándome, haciéndome compañía.

Él conocía todos mis secretos, mis lágrimas, mis risas, mi alegría y mi dolor.

Él siempre trataba de estar cerca de mí, de ganarse mi afecto y de ayudarme a mantener la calma.

Era un excelente confidente, aliado, enemigo, hijo, hermano, compañero, amigo, alumno y maestro.

No era solo una mascota, era un espíritu enlazado con el mío. Si dicen que las brujas siempre tienen un animal que las acompaña y las guía, el era mi guía.

Y fue muy triste decirle adiós, verlo esfumarse entre mis manos hasta quedar inmóvil, mudo, inerte.
Y fue muy triste dejarlo ir, verlo rendirse ante el sueño eterno.

Y fue muy triste ceder su cuerpo a la tierra, ver sus ojos perder el brillo, ver su respiración detenerse por completo.

Hoy enterré a uno de mis mejores amigos. Pero solo enterré su cuerpo, porque su presencia y su huella en mi vida seguirán vivos para siempre.


DESCANSA EN PAZ SIR TONY D'CAT

mayo 19, 2011

Quizás...

Quizás si nos hubiésemos conocido más tarde.
Quizás si yo hubiese tenido la madurez para aceptar mis errores.
Quizás si hubieses huido antes de ese yugo materno, pesado, como anclándote a su puerto.
Quizás si la noche nos hubiese cobijado eternamente y el día hubiese cedido ante la pesadez apasionada de tu cuerpo sobre el mío.
Quizás si me hubiese enredado más fuertemente entre los hilos de tus sueños y tu cabello aún inocente.
Quizás si hubiese aprendido a ignorar el pasado y mirar junto a ti hacia el futuro.
Quizás si me hubiese entregado sin vacilaciones al calor de tus labios y el brillo de tus ojos.
Quizás si hubiese sido sincero conmigo mismo.
Quizás si hubiese tenido el valor de reconocer la falta que me harías y el tiempo que tardaría en superar el fantasma de tu ausencia.

Quizás todo sería distinto.
Quizás ahora seguiría probando tus besos, ahogándome en el aroma de tu piel y derritiéndome entre el calor de tus brazos.
Quizás seguiría amarrado a la loca ilusión de tu sonrisa, brillante como la luna e igual de sincera e hipnotizante.
Quizás seguirías siendo mi razón de luchar, mis ganas de enfrentarme al mundo y gritar lo que sentía por ti a los cuatro vientos.
Quizás la lluvia seguiría acompañando el calor de tu respiración sobre mi pecho.
Quizás no serias solo un recuerdo distante de épocas felices del pasado.

Aunque te falle.
Aunque te dejé ir.
Aunque intenté olvidarte.
Aunque ya no quise luchar más.
Aunque te grité.
Aunque aprendí a despreciarte.
Aunque me esforcé por ignorarte.
Debo reconocer que te amé.
Y tu huella, quizás no se irá jamás.


abril 04, 2011

Como cambian las personas

Como cambian las personas, ahí frente a nuestros ojos.
Como si todo lo que conocemos de ellas se esfumase con el viento.
Como si su imagen fuese solo el reflejo de todas las posibilidades de su caminar.
Como si su esencia se transmutase con cada segundo que pasa.

Como cambian las personas, como las escenas de una película.
Un día pueden ser rockeros, emos, hippies o góticos.
Y al siguiente pueden ser grandes empresarios, Drag Queens o pegados en una esquina.
Se mueven entre las sombras y luces que dejan sus acciones.
Guiados por instinto, señales divinas o colores en el viento.
Como sonrisas fugaces, como latidos, como miradas a través de un cristal manchado.

Como cambian las personas, como las líneas que dibuja el viento jugando con las nubes.
En un instante las vemos llenas de color, de luz y de vida.
Pero al siguiente pueden ser distantes, borrosas y vacías.
Pueden ser presagios de grandes tormentas o de lluvias esperadas.
Traer nuevas ilusiones, alegrías o tristezas nunca imaginadas.
Pero siempre dejaran una huella.

Las personas cambian, a veces nos sorprenden, otras nos decepcionan.
Pero detrás de esos cambios se esconden también los nuestros.
Pequeñas señales de nuestra propia evolución personal.
De nuestro propio transitar por el camino que llamamos vida.
Nuestras relaciones, nuestras esperanzas, nuestras ideas y nuestros miedos.
Todo en constante cambio, crecimiento, evolución a cada segundo que pasa.

Como cambian las personas, ahí frente a nuestros ojos.
Como si mudasen la piel, como si perdiesen una a una las máscaras.
Como si entre palabras y silencios reescribiesen cada día las páginas de su vida.
Como si en realidad no las conociésemos en lo absoluto.

diciembre 31, 2010

Feliz Año Nuevo

Es el último día del año. El día en el que todos intentamos recordar las cosas que hemos hecho, tanto buenas como malas. Las personas que lastimamos, las risas que compartimos, los malos pasos y los grandes logros. Los amigos que de una u otra forma se fueron y los nuevos amigos que encontramos en el camino.

Es el día más político del año, porque muchos llegan a este día buscando reconciliarse con todos aquellos que han ofendido o que han lastimado. También es el día más triste, porque muchos piensan en aquellos que ya no están a su lado para compartir el abrazo de la medianoche.
 
Para otros puede ser el día más feliz, la noche en la que sienten que todas sus cargas y sus penas se alejan para dar paso a nuevas energías, un nuevo comienzo, un nuevo ciclo. Aunque también puede ser el día que más le pega al bolsillo, porque ni los fuegos artificiales, ni la rumba, ni el alcohol, ni la cena, ni los estrenos se consiguen de gratis.

Yo, me conformo con disfrutar un buen espectáculo de fuegos artificiales, es casi un ritual. En silencio, sentir el viento frio de la noche mezclarse con el olor a pólvora mientras colores y luces llenan el cielo, iluminándolo todo, como un símbolo fulminante de emoción por el nuevo comienzo, de alegría de estar con vida para vivir esta noche una vez más.

Como las chispas de luz de una nueva vida, de un nuevo amor, de una sonrisa brillante y unos ojos sinceros.

Y aprovecho de dar las gracias, por todas las cosas que logre este año. Como le dije a una buena amiga: “el año no tiene altos y bajos; el año tiene altos y oportunidades para tomar más impulso.” Y pienso en las cosas que no hice, por pena, por miedo, por falta de recursos, de madurez, de preparación, y no los veo como fallos, sino como puertas que debo intentar abrir nuevamente y cruzar con la frente en alto.

Y pienso en las personas, por encima de todo, pienso en las personas. Porque a la final son las personas las que realmente marcan cada oportunidad, cada espacio, cada experiencia, cada relación, cada lagrima, cada risa, cada abrazo, cada palabra. Pienso en la suerte que he tenido de encontrarme con todas estas personas, y se me llenan los ojos de lágrimas, porque no podría imaginar la vida sin todos ellos.

Algunos solo han estado conmigo un par de semanas o meses, otros tienen años siendo parte de mi vida; algunos me han visto a ratitos y conocen una sola cara de mi personalidad, otros reconocen hasta mi forma de escribir y mi respiración mientras duermo. A ellos y ellas, a todos y todas, la palabra “GRACIAS” se queda pequeña.

Mi 2010 fue una locura, una montaña rusa de aprendizaje, bofetadas, besos, caricias, lagrimas, rompimientos, nuevas oportunidades, viajes, gente distinta, risas, pellizcos, golpes, mordidas de zancudo y tragos de vodka. Pero mis amigos, la familia que elegí por voluntad, por cariño, a veces por locura y por impulso, hicieron que cada segundo de este año valiera la pena.

¡Feliz Año Nuevo a Todos!


noviembre 08, 2010

Al Pasado con Nostalgia

He estado en el borde del abismo, he visto las señales en las estrellas, en las olas y el viento. He sentido la presión en el cuello llamando mi atención.

Se me ha ofrecido la oportunidad de elegir, de tomar un camino u otro; de decir que no; de dar marcha atrás; de ponerle reversa a la maquina y pensarlo un día más.

Y la paciencia me ha fallado, la tolerancia me ha llamado hipócrita. Y me he dejado caer en el vacio del error.


Me he hundido voluntariamente en el silencio de la ignorancia.

Y he tenido que aprender a caminar por las rocas, aunque lastimen mis pies; a construir sueños con lágrimas; a sonreír en medio del dolor; a ser sol mientras me hundo entre las mareas de tormenta.

Y he tenido que aprender a callarlo; a mirar con nostalgia el pasado lleno de pisadas en terreno falso.

Si pudiera retroceder el tiempo te diría que te amo.
Si pudiera retroceder el tiempo te diría que lo siento.
Si pudiera retroceder el tiempo te diría que te quedes mi lado.
Si pudiera retroceder el tiempo te diría que el idiota soy yo.
Si pudiera retroceder el tiempo te diría que el único error es no callar al mundo y oír solo tu voz.

Te deje ir aunque amaba tu sonrisa al despertar por la mañana.
Te deje ir aunque amaba el calor de tu cuerpo por las noches.
Te deje ir aunque amaba oír tu voz diciendo “I KILL YOU.”
Te deje ir aunque amaba que me esperaras con chocolates fuera del trabajo.
Te deje ir aunque te amaba.

Y ya no hay marcha atrás.