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septiembre 13, 2014

Complejo del Puercoespín

Doc, tengo un problema – comencé yo, mientras me acomodaba en el sofá del consultorio.

Pues, me supongo que por eso estás aquí – respondió él – y no tienes que llamarme doc.

Sí, pero no estoy seguro por dónde comenzar. Creo que sufro del complejo de puercoespín. ¿Lo ha escuchado antes? – dije mientras lo miraba a los ojos.

Creo que sí – me respondió el doc mirando a lo lejos por la ventana, como intentando recordar lo que eso era -, pero me gustaría oír lo que tú piensas al respecto. Quizás por ahí podríamos comenzar a descubrir cuál es tu problema.

Pues, hasta donde yo sé, el complejo del puercoespín es esto que le sucede a las personas, que quieren acercarse a los demás, quieren sentir y dar amor, quieren hacer amigos, quieren tener pareja, y quieren tener una relación buena con todos a su alrededor, pero saben que su piel está cubierta de espinas duras, de recuerdos, de miedos, de traumas, de conflictos internos, y por eso les cuesta mucho dejar que las personas se acerquen, porque no quieren hacerles daño, no quieren cargar a otros con su mierda. Y por esa razón se aíslan, se vuelven solitarios, retraídos. Quizás no lo aparentan, y tienen círculos de amigos, gente con la que comparten muchas cosas. Pero todo es superficial, la gente sólo conoce su sonrisa, su lado público, por darle un nombre, y realmente nadie sabe lo que pasa por su mente, nadie conoce sus miedos más profundos, sus motivaciones, quizás nadie los ha visto llorar, quizás nadie sabe por qué se enamoran o por qué terminan sus relaciones, quizás nadie ha notado su silencio en muchas ocasiones o su dificultad para relacionarse con gente nueva. Justamente porque saben enmascararse para evitar que la gente se acerque demasiado. Por favor, corríjame si me equivoco – terminé yo, respirando profundo y esperando la corrección.

No, de hecho está muy bien – me dijo el doc mientras ajustaba sus lentes -, parece que has leído mucho al respecto.

Sí, algo – le respondí con un poco de pena -, he estado pensando que debo superarlo, pero no sé cómo hacerlo. Las espinas siguen ahí, y tengo amigos doc, tengo pareja, pero no lo sé, me cuesta mucho confiar en la gente, en todos, no dejo que nadie se acerque demasiado, no me muestro por completo con nadie, no le cuento mis secretos a nadie, ni mis miedos, ni me dejo ver llorando, ni expongo mis verdaderas razones en muchas cosas, ni dejo volar mis palabras, siempre pienso lo que debo decir, lo que debo aparentar, cómo me debo ver, cómo debo sonreír, cómo debo actuar para evitar que la gente se acerque demasiado. Y es bastante trabajo.

Y comienzas a agotarte. ¿No sientes que te cansas? Que estás listo para renunciar a todo y desaparecer. Como si lo mejor fuese reiniciar la partida y comenzar desde cero para intentar que las espinas desaparezcan.

El silencio llenó el consultorio, yo pensaba en qué iba a responder a continuación. Mis ojos iban de la estantería llena de diplomas a la pared llena de certificados de congresos y eventos en varias partes del mundo y al otro extremo, a la biblioteca llena de tomos empastados con títulos en español, inglés, francés, alemán y portugués. Este hombre había recorrido el mundo estudiando la mente humana y eso me inspiraba confianza.

Por fin me decidí a responder -Si doc. Así me he sentido muchas veces. Yo creo en la reencarnación, ¿sabe? – le dije con algo de duda -, y ya una vez intenté acabar con mi vida. Bueno, tres veces. Nunca lo logré, pero siempre pensé que esa sería la solución. Si todo termina, podría comenzar de nuevo, en otro momento, en otro espacio. Quizás mejor, quizás peor. Pero las espinas se morirían con esta vida.

Y sin embargo aún sigues aquí, buscando mi ayuda – dijo mientras ponía su libreta en el escritorio y se guardaba el bolígrafo en el bolsillo de la camisa.

Si doc. No lo sé. Tal vez usted me pueda decir algo que yo no haya pensado. Quizás me pueda orientar o mandarme a hacer algún ejercicio. Quizás pueda darme una idea para salir de mis espinas o para hacerlas más suaves. O qué se yo – le dije con un tono casi suplicante pero sin mirarlo.

Mira Joe – comenzó a decir el doc -, no existe una fórmula mágica para resolver los problemas, eso lo sabes. La única forma de superar algunas tormentas es atravesándolas, viviendo el dolor en carne propia hasta que ya no lo sientas más – y enfatizaba cada palabra como si escalase una cumbre emocional.

Si doc. ¿Pero debo exponer a otros a ese dolor? ¿Debo sentarme allí y arrojar mi mierda al mundo con la esperanza de que alguien esté dispuesto a tomarla y ensuciarse conmigo sin miedos? – esto comenzaba a irse por donde no quería y tenía que evadirlo.

¿Lo has intentado? – preguntó el doc mirándome como a un niño que no ha hecho su tarea.

¡Claro! Bueno, eso creo – respondí con algo de duda.

Noto la duda en tu voz Joe. Si no estás seguro de haberlo intentado, no puedes estar seguro de que no haya alguien dispuesto a abrazarte plenamente y tomar todo lo que eres tú, todo lo que tienes, todos tus miedos y tus traumas y tus rollos y caminar contigo sin dudar.

Por alguna razón, su discurso me sonó a filosofía barata y decidí que no quería continuar. Me senté y lo miré fijo a los ojos en silencio por un par de segundos. Entonces volví el rostro hacia el suelo y le dije –Ya doc, no quiero continuar por ahora. Debo irme. Tengo otras cosas que debo hacer.

Aún no ha terminado tu hora Joe. Y realmente quiero ayudarte. Somos amigos y hago esto con gusto – su respuesta sonaba muy sincera, pero realmente estaba decidido a marcharme.

Lo siento doc. Seguimos otro día - me levanté del sofá y me acerqué a él. Le estreché la mano mientras lo miraba a los ojos – Aún te brillan los ojos cuando me miras Sebas – le dije con una sonrisa.

Aún creo que eres un chico increíble Joe, y que nunca me diste una verdadera oportunidad de conquistarte – me respondió él con su acento de niño pícaro.

Uno de estos días puede que te acepte la invitación a cenar Sebas – le respondí con una sonrisa juguetona y le solté la mano. Me di media vuelta y salí.


Ya eran más de las 6 de la tarde y oscurecía rápidamente. Definitivamente volvería a ese consultorio, pero no por Sebas, sino para intentar quitarle las espinas al puercoespín de mi vida. Y, seguro de eso, caminé hacia la parada para tomar el bus a casa.

febrero 20, 2012

Consulta Médica

Siempre le he tenido idea a las consultas médicas. Quizás porque no es algo que hago a menudo, quizás porque siempre temo que me salga algo mal y me manden los 10.000 medicamentos y exámenes, y entonces deje ahí la vida.

Quizás porque veo como la gente se descose por examinarse tanto que terminan enfermos sólo por ello, y se olvidan de disfrutar el hecho de estar vivos.

Quizás porque es cierto que hay remedios peores que las enfermedades. No lo sé. Pero igual les tengo idea, si es posible las evito, pero a veces no me puedo escapar.

Y como dicen: Más vale prevenir que lamentar.

diciembre 15, 2011

Enamórame = Impresióname


Hay una canción de Shania Twain, cuyo video no me gusta para nada, titulada “Eso no logra impresionarme” (“That don’t impress me much”). En esta canción Shania expresaba su deseo de estar con un hombre, no sólo atractivo físicamente, que logre enamorarla en todos los sentidos. Tienes la apariencia, pero no el tacto. (“So you’ve got the looks but haven’t got the touch”)

Y nunca olvidaré cuanto me sentía identificado con esa canción. Los modelos del video, todos eran muy atractivos, buenos cuerpos, buenos rostros, buen carro, buena elección de vestuario, pero fuera de eso no tenían nada más que ofrecer.

No voy a caerle a cuentos a nadie, todos saben que yo soy muy visual, me gusta ver y ver chicos atractivos, bonita sonrisa, bonito cabello, buena elección de vestuario, pero eso es valido para un concurso de belleza o para (MÁXIMO) una noche de diversión.

Lo que realmente me mueve a mí el piso es una persona que tenga VIDA. No me refiero a que esté vivo, hasta ahora creo que todos los chicos con los que he salido han estado vivos (aunque hubo uno que era particularmente blanco y sólo le gustaba salir de noche, pero eso es otra historia). A lo que me refiero es que me gustan las personas que hacen cosas y tienen cosas interesantes que contar.

Quizás por eso no me gustan las relaciones chicle, esas de estar TODO EL DÍA JUNTOS, TODO EL TIEMPO JUNTOS, HACER TODO JUNTOS, esas cosas me aburren, me enferman, me cortan la emoción y me generan una sensación horrible de vacío.

Siempre me enamoro de personas ocupadas, personas que hacen cosas por su cuenta, personas que pasan todo el día en sus propias vidas y que luego en la noche, cuando nos vemos, tienen cientos de historias para contarme. Uff, eso me parece fascinante.

Es justamente eso lo que algunas de mis parejas anteriores han perdido, esa capacidad de impresionarme, y no con regalos, no con pertenencias, no con dinero, ni con promesas, sino con historias, con experiencias de vida, con ideas, planes y proyectos independientes.

Es la razón por la que me gusta viajar, me gusta alejarme a ratos, y sentir que, al volver, hay mucho que contar, mucho que actualizar, muchas cosas que suceden y deben compartirse, para mí EXTRAÑARSE es parte de mantenerse enamorado.

Y es triste cuando se pierde esa chispa del compartir, del conversar, del tener algo nuevo que decir, aunque sea una película, una serie, una historia, un libro, algo nuevo debe haber siempre. Si no, las cosas se enfrían, se oscurecen, se apagan, se mueren.

Quiero novios con vida, con mucha vida, vidas propias, vidas sin mí, vidas que puedan compartir conmigo, vidas que me despierten el interés y me hagan ver lo geniales, interesantes, conocedores e impresionantes que son.

noviembre 26, 2011

¿Cinismo o hipocresía?


Todos somos humanos, todos somos capaces de cometer errores. Pero todos sabemos lo lindo que es aceptar nuestros errores y ser capaces de seguir adelante sin el peso de la conciencia o el remordimiento encima. Y todos sabemos lo fácil que es ver los errores que cometen otros a nuestro alrededor, y lo difícil que es ver los nuestros.

Yo me pregunto: ¿Será cinismo o será hipocresía reclamar por errores que uno mismo comete y que ya le han hecho ver? ¿Será que existen personas tan obtusas que realmente son incapaces de aceptar su parte en los conflictos? ¿Será que realmente no ven o es que no quieren ver?

Y por si se lo están preguntando: Si, hablo de relaciones. Pero no sólo de pareja, hablo de amigos, de familia, de padres, de hijos, de hermanos, de amantes, de culos, de resuelves, de estudiantes, de todos los niveles de relaciones humanas.

¿Por qué llegamos al punto en el que comenzamos a apuñalar a esas personas que nos rodean, lanzándoles críticas y comentarios hirientes, pero no nos detenemos a pensar en lo que yo hago para generar esas situaciones?

Ya lo decía mi madre: Trata a los demás como quieres que te traten. Perfecto. No es difícil de entender. Pero entonces, si me salen con una patada… ¿se la regreso?

Yo solía pensar que todos éramos capaces de hacer introspección y darnos cuenta dónde comencé YO a poner piedritas para que esas personas tropezaran, y a culparlos por esos tropiezos. Ahora creo que no es así, algunos lo ven y les cuesta aceptarlo, algunos lo ven y deciden ignorarlo, algunos realmente no quieren bajar la mirada y darse cuenta que esas piedritas en el camino tienen su firma.

Porque lo más difícil de aceptar en esta vida es que nosotros mismos ayudamos a que esos seres que decimos amar cometan errores, somos nosotros mismos quienes le destapamos el pote del azúcar a las hormigas para luego quejarnos de la invasión.

Quisiera que algunas personas abrieran sus ojos y vieran su desbalance, mientras yo intento resolver el mío.

octubre 16, 2011

Amores regados


Uno va dejando amores por ahí regados,
Entre balcones, habitaciones de hoteles y tejados,
Entre sabanas, almohadas y cojines,
Entre playas, olas y delfines.

Uno va dejando pedacitos de su corazón en otros pechos,
Y enredándose la vida con segundos de despecho,
Con lágrimas que mueren a los segundos,
Para rendir honor a los amores más fecundos.

Uno sufre, ríe y ama con intensidad,
Porque sabe que no habrá otra oportunidad
De probar semejantes labios y pieles,
De sentir esos olores y placeres.

Uno va sembrando recuerdos profundos
En corazones ajenos de otros mundos,
Y va guardando como el más preciado tesoro
Pequeñas pasiones brillantes como el oro.

Esto va para mis amores regados
Y para aquellos que aun no han llegado;
Para mi corazón en Chile al sur del continente
Y para los de México que siguen en mi mente;
Para la calurosa Barinas, ahí tan cercana
Y la pasión en Perú que se ve tan lejana;
Estados Unidos, España y Argentina
Y hasta Caracas, ciudad divina.

Para todos los amores que he dejado ir,
Todas esas pasiones que pude vivir,
Todos esos besos dados sin temor,
Sin daño, ni herida, sin ningún rencor.
Esto va para esos flechazos temporales de Cupido
Y para que me recuerden, sólo eso les pido.

julio 14, 2011

La espera...


Segundos, minutos, horas. Todos en procesión. Un desfile que se convierte en tortura, en nervios e inseguridades. Una marcha lenta y pesada que nos hace recordar nuestros miedos.

La espera nos hace vacilar, nos hace pensar que quizás no estamos en el lugar indicado, quizás no es nuestro tiempo, quizás no es la decisión adecuada.

Pero muchas veces la espera es también la prueba final para obtener aquello que buscamos. Nada cae del cielo, nada se obtiene de la prisa, pero mucho se logra con paciencia.

¿Entonces por qué nos inquieta tanto esperar?

Es un gran misterio. Hemos sido tan malcriados toda nuestra vida y queremos todo de inmediato, que las cosas vayan siempre a nuestro ritmo. Y eso suele convertirse en el peor de los fallos, porque por construir deprisa nos olvidamos de hacer buenas bases, y se nos termina cayendo el edificio entero (con nosotros adentro).

La espera puede ser una dulce tortura que potencia, que intensifica todo lo que viene después.

La espera puede ser tortuosa, como si una sombra gris se cerniera sobre nosotros y derramara sus litros de lluvia sin pausa.

La espera puede ser placentera, como si los días se alargaran y los segundos decidieran ir todos a paso de tortuga, permitiéndonos disfrutar de alegrías y risas eternas.

La espera puede ser filosa y punzante, como el grito agudo de un par de turbinas a toda marcha, pensamientos, ideas y teorías que se construyen al galope desenfrenado de nuestras neuronas.

La espera puede ser engañosa, pero interesante.

Esperar para recibir una noticia, para recibir un beso, para recibir un adiós, para recibir un “te quiero”, para salir de viaje, para que llegue una prueba, para superar un dolor, para alcanzar una meta.

O como yo, aquí sentado con cuatro locos, hablando de piernas firmes mientras esperamos que llegue el artista que tomará la virginidad del lóbulo de mi oreja derecha. Que locura. Espero que, como toda virginidad perdida, deje una gran sensación de plenitud y satisfacción.

junio 14, 2011

Abro mis alas

Trataré de no divagar, y de hacer esto breve. El punto aquí, es que entre tanto que uno lee, entre tanto que uno conversa, conoce, aprende, experimenta, prueba y vive, se va dando cuenta poco a poco de muchas realidades que seguimos como simples borregos detrás de un pastor, con una falsa idea de originalidad, de ser únicos, diferentes, especiales, y no miramos ni a un lado ni al otro para darnos cuenta que no hacemos más que seguir el patrón en el que hemos sido criados, aunque nuestro corazón y nuestra mente griten con desespero que vayamos en una dirección diferente.

Somos latinoamericanos, y el drama es el pan nuestro de cada día. No sabemos vivir, ni dejar vivir a otros sin hacer criticas, sin intentar destruir a aquel que consideramos errado, descarriado, hereje, traidor, inmoral, raro, diferente, fenómeno y paren ustedes de contar. Pero no lo destruimos porque realmente lo consideremos mal, lo destruimos porque en su libertad, en su locura, en su “error” vemos el reflejo de nuestros propios deseos de ser libres, de expresar los más profundos deseos de nuestra piel, de nuestros labios, de nuestro corazón, nuestra mente y nuestra alma sin miedos y dejar salir todo aquello que reprimimos con tanta violencia para no ser vistos fuera del rebaño.

Y en su instante de luz, de magia, de libertad, cuando agitan las alas con la mirada en el cielo y despegan de esta triste y sombría realidad hacia los mundos más allá de nuestra comprensión y nuestro alcance, cuando logran conectarse con ellos mismos y olvidar el resto del universo, allí, cuando realmente se encuentran con ellos mismos y con lo que se esconde en el lugar más profundo de su ser. Los envidiamos por no poder imitarlos.

Y preferimos vivir en el silencio, en las sombras, en el rebaño. Pues yo digo, grito, exclamo: ¡YA NO MÁS! ¡No puedo vivir para alguien más! ¡No puedo! ¡No puedo ser conformista! ¡No puedo vivir por reglas que otros decidieron! ¡No puedo amoldarme a algo que mi ser rechaza como opuesto a mis emociones, a mis ideas, a mis pensamientos, a mis necesidades, a mí!

¡Ya no quiero ser parte del rebaño!

junio 03, 2011

Descansa en paz Sir Tony D'Cat

Hoy enterré a uno de mis mejores amigos.

Él no hablaba, pero siempre sabía llamar mi atención; estaba cerca cuando me sentía mal, siempre cuidándome, haciéndome compañía.

Él conocía todos mis secretos, mis lágrimas, mis risas, mi alegría y mi dolor.

Él siempre trataba de estar cerca de mí, de ganarse mi afecto y de ayudarme a mantener la calma.

Era un excelente confidente, aliado, enemigo, hijo, hermano, compañero, amigo, alumno y maestro.

No era solo una mascota, era un espíritu enlazado con el mío. Si dicen que las brujas siempre tienen un animal que las acompaña y las guía, el era mi guía.

Y fue muy triste decirle adiós, verlo esfumarse entre mis manos hasta quedar inmóvil, mudo, inerte.
Y fue muy triste dejarlo ir, verlo rendirse ante el sueño eterno.

Y fue muy triste ceder su cuerpo a la tierra, ver sus ojos perder el brillo, ver su respiración detenerse por completo.

Hoy enterré a uno de mis mejores amigos. Pero solo enterré su cuerpo, porque su presencia y su huella en mi vida seguirán vivos para siempre.


DESCANSA EN PAZ SIR TONY D'CAT

mayo 24, 2011

¿De dónde sacas tanto tiempo?


Yo siempre me lo pregunto, y no soy el único que lo hace. No soy superman, ni intento salvar al mundo, ni convertirme en mártir, mesías o algo parecido.

Es algo que no sabría definir, entre altruismo, masoquismo e ironía, entre pasión, dharma y magia. Son ganas de sentirme ocupado, y a la vez seguir pensando que lo hago todo para mi mismo.

Es poner mi granito de arena para sentir que cuando muera habrá algo porque ser recordado; algo para aquellos que vienen detrás de mi; que quizás mi lucha aligere la suya.

Pero es también sacarle el jugo a cada segundo, aprender a ser multifuncional; “polifónico”, diría un amigo; “pensar como mujer”, diría otro; ser capaz de escribir, diseñar, planificar, editar, recortar, trazar, investigar, llamar, pedir, conversar, promocionar, invitar, luchar, estudiar y amar con intensidad en cada oportunidad (y todas juntas si es posible).

Es el animal social también, ese que te lleva a sacarle conversa a todos en la cola del banco o del supermercado, que te motiva a expandir tu lista de amigos, conocidos, panas, entre otros, solo por darte el gusto de poder celebrar más cumpleaños y tener más manos que estrechar durante el día, repartir más abrazos y besitos en la mejilla. Es la búsqueda incansable de terminar el rompecabezas del YO, cuyas piezas se esconden en las miradas de todos a quienes tocamos con nuestras acciones.

Es eso lo que hace que mi día tenga casi 72 horas, que mi semana dure 21 días y mi año pase por los 36 meses; es lo que convierte cada momento en una eternidad, cada encuentro en una fiesta y cada “HOLA” en una oportunidad para sonreír.

Es así como parece que hago más. Es cuestión de actitud, de ser altruista sin perder el egoísmo, y ser siempre el caos en la página en blanco. Siempre el gato que esconde un mundo tras la luz de su sonrisa cegadora.

marzo 31, 2011

¿Cual es tu tipo?

Esta semana me lo han preguntado varias veces, y siempre respondo lo mismo: “Yo no tengo un tipo. No creo en los tipos.” Porque siempre hay excepciones a los tipos.

Yo prefiero pensar que hay ciertas características que me llaman la atención y que podría encontrarlas en cualquier tipo de persona.

Y si tuviera que indicar la más fuerte de esas características físicas diría, sin pensarlo mucho: “LA SONRISA”.

Sin lugar a dudas es la sonrisa lo primero que busco en una persona. Y no hablo de perfección dental, ni brillo cegador. Simplemente me llama la atención una persona que sonría bastante… y que sonría bonito.

Además que siento que eso es reflejo de una personalidad agradable, feliz, sociable, positiva (todas cualidades importantísimas para mi).

Y claro, a mis ojos, una persona que disfrute el sonreír naturalmente y con frecuencia es señal de sana autoestima y seguridad personal.

También existen esas personas que saben sonreír con la mirada, y tienen la capacidad de amoldar su sonrisa para indicar felicidad, juego, picardía, amabilidad, amor (y sabrán ellos cuantas más emociones o estados de ánimo podrán indicar solo con sonreír).

Entonces, creo que de ahora en adelante, si me preguntan cual es mi tipo, responderé: “Una bonita sonrisa, y todo lo que ella trae consigo, ese es mi tipo”.

febrero 20, 2011

Hablemos de gente BASICA

Para mí, gente BASICA son esas personas cuya prioridad en la vida es pasar sus fines de semana en una discoteca, que dedican horas a elegir vestuario, maquillaje, peinado y accesorios solo para terminar usando lo mismo (o algo extremadamente parecido) a lo que usaron la semana (o la noche) anterior.

Para mí, gente BASICA son esas personas que pueden comer mal, retrasarse en los pagos de servicios, no tienen ni para unas mediecitas nuevas, pero exhiben con orgullo su teléfono móvil de última generación.

Para mí, gente BASICA son esas personas sin aspiraciones (“si ya estoy bien, para que arriesgarme a intentar algo diferente”), sin estudios (no porque no pueden, sino porque no le ven el sentido a seguir estudiando toda la vida), sin metas (¿ya mencione las rumbitas TODOS los fines de semana?), sin sentido del esfuerzo y la recompensa (“pa eso hay que trabajar mucho, mejor le digo a mi papá que me lo compre”).

Finalmente, para mí, gente BASICA son esas personas mediocres, sin sentido de superación, sin ganas de estar mejor, sin esfuerzos por corregir y aprender, crecer, evolucionar, mejorar, demostrar que son capaces de hacer las cosas con excelencia, ser merecedores de la oportunidad, del brillo de las luces, del rugir de los aplausos y de las miradas de agradecimiento, aprecio o felicitaciones. Ellos se conforman con repetirse una y otra vez que “errar es de humanos”. ¿Y para qué corregir, no?

¿Pero qué sería del mundo sin gente BASICA? Se movería la balanza, se desordenaría el mundo, entraríamos en el caos, y no habría diferencias notables para aquellos que nos esforzamos un poquito más por hacerle gimnasia a nuestras neuronas. Entonces, TODOS seríamos igual de básicos.

Que bueno que la gente BASICA sirva al menos para mantener el balance en el mundo.

enero 07, 2011

12 Compromisos de Año Nuevo


Como otros tantos millones de personas alrededor del mundo este año he decidido comprometerme conmigo mismo a realizar los 12 compromisos de año nuevo. Y yo se que es la clase de cosas que uno dice y nunca comienza a hacer. Pero verán, yo naci en el año 1987, que es el año del conejo en el zodiaco chino, y este año, 2011, vuelve a ser el año del conejo (también lo fue en 1999). Eso, para mi, se ha convertido en una especie de señal positiva, una estrella brillante en el cielo oscuro que servirá de guía para los cambios y la evolución.

Y bueno, yo he decidido compartir con ustedes (muy superficialmente) mis 12 compromisos de año nuevo:

1. Acabamos de salir de diciembre, eso significa rumba, comida y licor, así que saben lo primero que uno promete en año nuevo, díganlo conmigo: Hacer ejercicio y bajar de peso.

2. Pero bajar de peso y hacer ejercicio no tiene gracia si uno sigue tragando como un elefante (aunque los elefantes comen mucho más sano que los humanos). Así que a comer más sano.

3. El conocimiento es poder, y la expansión de ese conocimiento (general, específico, enfocado o solo por placer) es una buena señal de adaptabilidad y evolución. Entonces, hay que leer, repasar, escuchar, practicar y aprender cosas nuevas.

4. Todo ese conocimiento tiene que ir a alguna parte, y una mente con muchos datos, pero muy poca capacidad de mantener la concentración y enfocar sus ideas y visualizar hacia el futuro pierde su utilidad. Meditar, entrenar la mente y la memoria son la clave del éxito.

5. Este año he decidido aprender a usar las runas como método de meditación, autoexploración y visualización del futuro. Así que pronto me verán por ahí con mi bolsita de runas.

6. Además de todo esto, ya hace tiempo me habían dado unas clases sobre masajes para relajar y liberar tensión, y este año estoy decidido a ponerlo en práctica y subirle el nivel al masaje como profesión de tiempos libres. Ya me verán por ahí de masajista.

7. Quienes me conocen saben que el activismo es una parte importante de mi vida, y este año estoy decidido a tomar mi parte en el cambio social con mayor fuerza y pasar de los planes y proyectos a la acción y movimiento.

8. Este es bastante más simple y dice algo como: Es momento de cancelar y cobrar deudas. Poner los libros de cuentas en orden. No diré más.

9. Debo reconocer, que por hacer tantas cosas, soy algo descuidado con mis amigos y mi familia, con las personas que tengo cerca y que muchas veces solo conozco por encima o solo los trato por raticos. Así que el compromiso de este año es dedicarle más tiempo a cada uno y tratar de conocerlos más y fortalecer nuestros lazos.

10. Y volviendo al plano personal, también he decidido tomar algún tiempo para compartir más con la tierra, para mejorar mi conexión con el mundo, con las estaciones y los ciclos de la naturaleza.

11. Este beneficia a mis lectores, porque siempre quise tener un blog donde publicar lo que me diera la gana, sueños, pensamientos, ideas, miedos, películas, videos, canciones, situaciones conflictivas o grandes logros. Y ahora que lo tengo, el compromiso es mantenerlo vivo y que sirva como vía de escape para mi mente.

Ahora… si, falta uno, porque se supone que son 12. Pero verán, el último compromiso es el más personal de todos. Sin embargo, les daré una idea de lo que trata.

Como parte de la evolución y los cambios positivos que espero alcanzar este año, he decidido crear mi propio “rito de iniciación”, algo que marque un antes y un después en mi vida mediante una serie de pruebas. Así, he elegido a 12 personas que son importantes en mi vida, personas que admiro, personas que dejaron su huella y que me enseñaron valiosas lecciones, personas que llevo en el corazón (aunque no todos entran en todas esas categorías), y le he pedido a cada uno que me proponga una prueba para este año, desde cosas tan complejas como cambios de actitud o de ritmos hasta otras (aparentemente) más simples como aprender a cocinar o participar en algún tipo de actividad.

Y bien, esos son mis compromisos de año nuevo, aunque gracias al “rito de iniciación” pasaron de ser 12 a ser 23. Pero no importa, siempre he pensado que me gusta sentirme ocupado y tener opciones y cosas que hacer. Más adelante les iré comentando como me va con esto de los compromisos de año nuevo. Por ahora les adelanto, que me duelen hasta los dedos mientras escribo esto, porque SI he estado haciendo ejercicio y vigilando con más cuidado lo que como y tomando muchísima agua. Ustedes saben como es todo, lento pero seguro.