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diciembre 15, 2011

Enamórame = Impresióname


Hay una canción de Shania Twain, cuyo video no me gusta para nada, titulada “Eso no logra impresionarme” (“That don’t impress me much”). En esta canción Shania expresaba su deseo de estar con un hombre, no sólo atractivo físicamente, que logre enamorarla en todos los sentidos. Tienes la apariencia, pero no el tacto. (“So you’ve got the looks but haven’t got the touch”)

Y nunca olvidaré cuanto me sentía identificado con esa canción. Los modelos del video, todos eran muy atractivos, buenos cuerpos, buenos rostros, buen carro, buena elección de vestuario, pero fuera de eso no tenían nada más que ofrecer.

No voy a caerle a cuentos a nadie, todos saben que yo soy muy visual, me gusta ver y ver chicos atractivos, bonita sonrisa, bonito cabello, buena elección de vestuario, pero eso es valido para un concurso de belleza o para (MÁXIMO) una noche de diversión.

Lo que realmente me mueve a mí el piso es una persona que tenga VIDA. No me refiero a que esté vivo, hasta ahora creo que todos los chicos con los que he salido han estado vivos (aunque hubo uno que era particularmente blanco y sólo le gustaba salir de noche, pero eso es otra historia). A lo que me refiero es que me gustan las personas que hacen cosas y tienen cosas interesantes que contar.

Quizás por eso no me gustan las relaciones chicle, esas de estar TODO EL DÍA JUNTOS, TODO EL TIEMPO JUNTOS, HACER TODO JUNTOS, esas cosas me aburren, me enferman, me cortan la emoción y me generan una sensación horrible de vacío.

Siempre me enamoro de personas ocupadas, personas que hacen cosas por su cuenta, personas que pasan todo el día en sus propias vidas y que luego en la noche, cuando nos vemos, tienen cientos de historias para contarme. Uff, eso me parece fascinante.

Es justamente eso lo que algunas de mis parejas anteriores han perdido, esa capacidad de impresionarme, y no con regalos, no con pertenencias, no con dinero, ni con promesas, sino con historias, con experiencias de vida, con ideas, planes y proyectos independientes.

Es la razón por la que me gusta viajar, me gusta alejarme a ratos, y sentir que, al volver, hay mucho que contar, mucho que actualizar, muchas cosas que suceden y deben compartirse, para mí EXTRAÑARSE es parte de mantenerse enamorado.

Y es triste cuando se pierde esa chispa del compartir, del conversar, del tener algo nuevo que decir, aunque sea una película, una serie, una historia, un libro, algo nuevo debe haber siempre. Si no, las cosas se enfrían, se oscurecen, se apagan, se mueren.

Quiero novios con vida, con mucha vida, vidas propias, vidas sin mí, vidas que puedan compartir conmigo, vidas que me despierten el interés y me hagan ver lo geniales, interesantes, conocedores e impresionantes que son.

diciembre 03, 2011

Mi media naranja


¿Por qué una relación no puede ser perfecta? Simple. Porque la perfección no existe, porque la perfección paraliza, porque si algo es perfecto, significa que no tiene capacidad de mejorar, de crecer, de aprender algo nuevo.

¿Entonces por qué nos empeñamos tanto en buscar la media naranja, la persona “ideal”, la que nos de “todo”, amor y entrega total, y toda esa sarta de boberas?

Porque vivimos en una sociedad dominada por las ideas absolutas, dónde no se terminan de aceptar los puntos medios, donde las personas no son capaces de analizar sus vidas con mente fría y decidir realmente qué es lo que quieren hacer. No. Todos deciden simplemente ajustarse y copiar un patrón que no sabemos en qué momento se instauró. Todos decidimos seguir la corriente, hacer lo que los demás hacen y pasar desapercibidos.

Todos queremos vivir esa vida sencilla y feliz, con una pareja, hijos, el perrito y la casa de cerca blanca, el jardín bonito y los días de sol y tranquilidad.

Todos queremos vivir el sueño de otro.

¿Y qué tiene de malo enamorarse, entregarse por completo y dejarlo todo para amar a plenitud? Justamente eso. Una de las razones por las que no debemos encontrar a esas personas que nos den TODO, es porque cuando lo tenemos todo, nos volvemos flojos, inútiles, vacios, simples gusanos mantenidos y dependientes. Perdemos el norte, perdemos el querer hacer más, vivir más, conocer más, arriesgarnos y cometer errores para crecer y seguirlo intentando. Dejan de importarnos nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra carrera, nuestros hobbies y placeres individuales, y creemos que esa persona puede convertirse en la fuente de ABSOLUTAMENTE TODO cuanto necesitamos. Que idea tan absurda.

¿Cuál será el amor verdadero entonces? ¿Será el amor de los perros que llegan, lo hacen y salen corriendo al terminar? ¿Será el amor de los gatos que se muerden y se lastiman, gritan y se odian por instantes en medio de su lujuria? ¿Será el amor de Romeo y Julieta, quienes fueron capaces de dejar de vivir porque no podían estar sin el otro? Hablemos de dependencia, falta de autoestima y adicción. ¿Será el amor de las princesas de Disney, confinadas a un castillo, a ser inútiles sin el príncipe, ignorantes, debiluchas y pisoteadas?

Quizás nunca sepamos la realidad del amor, cuando cada ser humano, cada canción, cada película y cada nota nos cuentan una historia diferente. Quizás el amor sea el más grande misterio de la humanidad. Quizás no vale la pena siquiera intentarlo, o quizás si.

Quizás, amor, quizás, nada.