Estimado tú,
Sé que escribir cartas está muy pasado de moda, y que quizás nunca leas esto (aunque yo voy a tratar de asegurarme que si lo hagas), pero me pareció que sería la mejor forma de dejarte en claro lo que está pasando por mi mente, y que me tiene un poco de cabeza, pero que al final es algo que necesito resolver conmigo mismo, aunque tu participación sería altamente bienvenida.
Sucede que hace varios años me he declarado poliamoroso, eso significa que, para mí, es imposible construir una relación con miras a una monogamia absoluta, y que esas escenas de celos y posesión son algo que realmente considero innecesario en una relación saludable, pero que inevitablemente toca evaluar en su momento, porque todos somos seres humanos y todos tenemos miedo a perder algo o a alguien que amamos. O quizás sólo le tememos al dolor de salir de nuestras rutinas amorosas.
Para mí, el poliamor ha sido un encuentro con cuatro principios clave, y no, no convertiré esto en una clase pero igual quiero que conozcas mi perspectiva sobre ellos (me parece crucial poner algo de 'convergencia semántica', como dice un amigo muy querido, sobre la mesa).
El primer principio es HONESTIDAD, que para mí significa el no tener secretos, el poder ir por la calle, tomados de la mano, y ser capaces de decir, sin miedo, que alguien más nos parece muy sexy o que tiene buena cola o bonita sonrisa, así como decimos que una pintura es hermosa o una estructura es fascinante. Honestidad para mí es un paralelo de fidelidad, porque el significado social de fidelidad es monogamia, pero el significado real es transparencia, realidad, sin distorsiones, sin omisiones, sin mentiras, sin secretos. Honestidad es hacer acuerdos y promesas que realmente pensamos cumplir, y cumplir es ser realmente fiel, incluso si nuestros acuerdos nos permiten estar con otras personas, la verdadera fidelidad es reconocerlo sin miedo.
El segundo principio es CONSENSO, que para mí significa el establecer acuerdos entre ambos. Nuestra relación no sería mía para decidir qué puedes hacer o no, y tampoco sería tuya para decidir por mí. Nuestra relación sería nuestra. Donde ambos podamos sentarnos y decir qué nos gusta y qué no, si queremos adaptarnos a normas sociales o si queremos ser una pareja de swingers o ir a una orgía cada fin de semana o si queremos exclusividad sexual o engordar juntos o casarnos y vivir en casas separadas o adoptar perros o gatos o caracoles u hormigas. Yo creo firmemente en construir juntos, en elegir juntos, en probar juntos, en decidir juntos, no en ser como los demás creen que deberíamos ser, sino en nuestra propia versión de lo que sea que nos provoque ser.
El tercer principio es RESPONSABILIDAD, que para mí significa asumir las consecuencias de nuestras decisiones y acciones. A diferencia de muchos, que te hago algo y si no te gusta me alejo, el poliamor me ha enseñado que si te hago y eso causa problemas, tengo que quedarme y hacer lo que me corresponda, sea resolverlo, sea escucharte en perfecto silencio o sea darte tu espacio. El poliamor me ha enseñado a perderle el miedo al dolor, al conflicto, al caos, a la ira, a los celos, a la envidia y al miedo mismo para enfrentarlos y madurar con ellos.
El cuarto principio es COMPERSIÓN, que es el que más me gusta de todos. La compersión es la dicha que se siente por la dicha del ser amado. Suena complejo, lo sé. Pero es realmente una fuerza transformadora. Yo lo he experimentado en relaciones anteriores, al ver la cara de dicha, los ojitos brillantes, la sonrisa de oreja a oreja de alguien a quien amo en diferentes situaciones. La he visto frente a una vitrina, cuando he tenido la dicha de comprarle algo que realmente quería y su sonrisa hace que cualquier suma de dinero sea insignificante. La he visto en medio de un orgasmo con otra persona, cuando me mira y, sin palabras, me agradece el compartir esa experiencia, su mirada gritando un TE AMO en silencio mientras su cuerpo se estremece de placer. La he visto en un cumpleaños, cuando su otro amado, mi metamor, llega a casa y le es imposible contener la dicha de tenernos a ambos en el mismo espacio y nos colma a ambos de besos, abrazos, caricias y sonrisas, como un cachorrito feliz de tener a su familia junta.
Pero para mí, el poliamor se ha ido convirtiendo en algo más, en un nuevo concepto, incluso más abierto, sigo creyendo firmemente en estos cuatro principios, claro que si. Pero cada día veo más innecesaria la costumbre social de ponerle etiquetas a las relaciones, de separar a los amigos de la familia, a la familia de la pareja. Cada día veo más cierta la idea de que todos los amores son igual de válidos e importantes, que las personas con las que compartes en el trabajo, las que salen contigo de rumba, las que te retan en la universidad, las que comparten tu cama y tus orgasmos o las que te hacen la sopa de pollo cuando te enfermas, todas son igual de importantes, todas son amores igual de válidos, igual de necesarios, igual de profundos, aunque se encuentren en contextos distintos y situaciones muy breves, todos hacen que la vida sea más plena y más feliz, y perder a cualquiera de estas personas puede producir un gran sufrimiento y dejar un vacío muy profundo por llenar.
Creo ciegamente que el amor nunca se acaba, que es infinito, que podemos amar y ser amados por tantas personas como conozcamos en nuestra vida, el problema está en permitirnos esos amores. Y esa es mi meta en este momento. Algo que llaman ANARQUÍA RELACIONAL.
Ahora ¿por qué te digo todo esto? Porque siento algo genial cuando tú estás cerca, porque me gusta la textura de tus labios cuando me besas suavemente, porque me gusta muchísmo verte sonreír, porque dormir abrazado al calor de tu piel es algo delicioso, porque amo llenarte de placer y sentir que me tienes la confianza suficiente para contarme absolutamente cualquier cosa, porque me gustan nuestros mensajes coquetos por WhatsApp, porque me encanta cuando entras y me sacudes el cabello con confianza y me llamas por algún apodo particular, porque me fascina escucharte en silencio, mirarte y dejarte ser tú. Pero para nada me gustaría sentir que soy un ancla o un muro que frene tu avance, que frene tu crecimiento y tu exploración de ti mismo y del mundo que te rodea. Lo que más amo de ti es tu libertad, y me odiaría mucho si te hiciera perder eso.
Quiero tener un espacio en tu vida, si, y creo que ya lo tengo. Quiero estar ahí cada vez que lo necesites, si. Quiero tener la dicha de consentirte y llenarte de besos, caricias, abrazos y razones para reír, quizás un par de dolores de cabeza, mucho sexo y cientos de historias y aventuras. Pero no quiero sentir que te corto las alas. Al contrario, me gusta verte volar.
Hace años, pensando en situaciones similares a esta, se me ocurrió la que, para mí, es la etiqueta perfecta en la anarquía relacional, o al menos hasta ahora nadie me ha dado una mejor. Lo que yo quiero ser para ti es un NIDO. Si, un nido, como los de las aves, y te diré por qué.
Un nido es una figura muy poco poética, en la mayoría de los casos un nido es un espacio caótico, lleno de detalles por mejorar pero que cumple su función a cabalidad, con esto ya me voy sintiendo identificado. ¿Cuál es la función del nido? Proveer un espacio seguro para que los polluelos puedan desarrollarse hasta que decidan volar fuera y satisfacer sus propias necesidades. Y muy pocas especies de aves regresan al nido una vez que lo abandonan, pero ahí es donde está toda la diferencia.
Yo quisiera ser para ti como un nido. Un espacio seguro en el que puedas encontrarte contigo mismo a través del silencio, o del cariño, o del diálogo, o del cine, o del arte, o de la comida, o del sexo, o del abrazo, o de la caricia, o del beso, o del sueño, o de las risas, o de las lágrimas, o de lo que tú tengas ganas y quieras compartir conmigo, claro, y que yo también quiera compartir contigo, porque esto va en doble vía. Pero al mismo tiempo ser un espacio en el que tú sepas que puedes ser, estar, sanar, aprender y evolucionar antes de seguir tu rumbo, un espacio del que no te sientas prisionero, sino con la capacidad de ir y venir con libertad. Un lugar donde puedas estar a salvo del resto del mundo y, cuando tengas las fuerzas para volver a luchar contra él, abrir las alas y salir sin temor a perder nada, sabiendo que puedes volver cada vez que lo necesites.
Mi problema actual es que eres la única persona con la que me he sentido de esta manera en mucho tiempo y mi mente, que todavía repite la programación heteronormativa y religiosa que mis padres le enseñaron, insiste en que necesito ponerte una etiqueta y exigirte cosas para poder ofrecerte cosas a cambio. Y darle vueltas a esa idea se me hace cada vez más irrisoria. ¿Por qué tendría que ponerle cadenas y etiquetas y grilletes a alguien que amo si es tan rico saber que es libre y viene porque realmente le nace hacerlo?
Creo que toda esta situación me ha obligado a cuestionar mis propios ideales y paradigmas, a entenderme mejor, a leer más, a guardar más silencios, a escribir más, a dibujar más, a pensar más en mis amores del pasado, del presente y los que vengan en el futuro. Creo que todo esto me ha hecho querer ser más el nido de amores y menos el esposo legal, firmado, sellado, normado y establecido por patrones sociales con los que ni siquiera estoy de acuerdo. Creo que necesito abrirme más a dar amor y a recibirlo sin miedo, y quizás necesito entender más el cómo funciona y compartirlo con más gente a mi alrededor para poder encontrar todos esos amores que compartir y ver volar libremente.
Y tengo que agradecerte a ti por poner todas estas dudas en mi mente, quizás sin saberlo hasta ahora.
En conclusión, quiero ser tu nido, eso me haría muy feliz, que entendieras que mi puerta siempre va a estar abierta para ti, que mi cama siempre va a guardar un espacio para darte cobijo, que seguiré aprendiendo recetas de cocina para sorprenderte, que seguiré teniendo ganas de masajear tu espalda, de lavarte en la ducha, de oírte reír y llorar y contar historias, que seguiré comprando cervezas y buscando excusas para verte y pasar tiempo juntos, pero que amo hacer esas cosas porque me nace hacerlas, no porque haya una etiqueta social que nos obligue a cumplir ciertos ritos de pareja, sino por el puro gusto de hacer cosas con alguien que amo.
Y quiero amar a muchas otras personas y que tú también lo hagas sin temor a perder ese espacio conmigo, porque hace años me declaré poliamoroso y me di cuenta que, aunque los amores se distancien y se guarden silencios, aunque algunos no incluyan contacto sexual y otros vengan sólo por el sexo, aunque las relaciones cambien y las costumbres cambien y los espacios y los tiempos cambien, jamás el amor se acaba, jamás deja de estar ahí, jamás voy a dejar de querer cuidar y consentir y ver la sonrisa, el brillo en los ojos y la paz en el rostro de los seres que amo.
Y en este momento estoy seguro que te amo a ti, mientras lees este texto.
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agosto 03, 2019
Carta Pública a un Amor Anónimo
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agosto 29, 2014
Acuerdos
Hace mucho que no agrego algo nuevo a este blog. Y no es
porque no quiera, sino porque me ha faltado la dedicación para sentarme a
hacerlo, como me ha faltado con muchas otras cosas, porque temas he tenido en
mente.
Pero hoy sentí la necesidad de desahogarme con unas líneas
y, como ya es costumbre en mí, desahogarme con el mundo y que me juzgue
libremente, porque jamás he temido a los juicios externos y siempre he sentido
la necesidad de dejarlo todo salir.
Y es que me siento traicionado. No, es imposible que me
hayan montado cachos, viviendo en una relación abierta y poliamorosa, la
libertad de hacer y estar es parte del acuerdo. O al menos eso es lo que yo
tengo entendido.
Pues verán, uno puede asumir que habla claro, que pone los
puntos sobre las ies (creo que así se les dice en plural), que dice las cosas
como son y que despeja todas las dudas y variables posibles, pero es como
engañarse uno mismo. Ya dice mi madre que siempre se puede confiar en la
ignorancia de las personas.
Porque eso de llegar a un acuerdo y luego molestarse por lo
que se hace dentro del mismo acuerdo, no tiene otro rostro que el de la fea
ignorancia. Pero vivimos en una cultura latina, machista, misógina, de ignorancia
y represión donde nos enseñan que las cosas están bien si me satisfacen a mí,
si las cosas están bien para mí, entonces no me quejo. Vamos, que ni yo.
Pero ¿qué pasa con eso de tener honor, de tener palabra, eso
de que la palabra del brujo debe ser absoluta, de que tu sí sea si y tu no sea
no, del amor perfecto y la confianza plena?
Sólo palabras en el aire, sólo tomar un discurso y repetirlo
ciegamente, porque la verdad es que ninguna de esas cosas se toman en serio, al
menos por algunos. Es muy fácil hablar de libertad, de confianza, de amor y de
entendimiento, de comprensión, de tolerancia, de respeto y de igualdad. Pero no
es tan fácil cuando te toca a ti entender que el otro puede hacer lo mismo que
tú haces.
Ese viejo y asqueroso discurso de “tú eres mío, y yo soy de
todos”. Pues a la mierda. No fue ese el acuerdo al que llegamos. No fue ese el
contrato que hicimos desde el primer día.
Dice que “agua que no has de beber, mejor dejarla correr”, y
así es, si el agua que tengo entre las manos no es la que deseo beber, prefiero
soltarla y dejarla correr libre, antes de amargarme la vida encadenado en
condiciones que jamás he querido para mí, ni para nadie.
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marzo 07, 2014
Pasta con atún
Sucede que me aburro,
Sucede que me canso de comer siempre pasta con atún,
Y hay días en los que quiero variar el menú.
Hay días en los que me provoca comer algo sacado de la
calle,
Algún trozo de carne mal disfrazado de “alimenticio”
De esos que juras no repetir jamás aún sabiendo que lo harás
Porque son los más fáciles y van directo al grano,
Sacian tu apetito sin mucho adorno ni presentaciones
elegantes,
Sin darle rodeos al asunto y sin mucha conversación.
Hay días en los que sólo quiero dulce, un postre blanco y
frío,
Como un arroz con leche, con una pizca de canela y clavito
Como pecas en el pecho y la espalda para dar la impresión de
“color”,
Sólo por darme el gusto de comer algo fresco y dulcito,
Joven, porque los postres no se pueden dejar madurar demasiado
O se estropearía su belleza y el dulce en ellos se volvería
amargo, vano y superficial.
Hay días en los que la oferta de “coma todo lo que pueda”
parece tentadora,
Y realmente pienso en la variedad de los platos, los
tamaños, las porciones,
Todos reunidos en un solo lugar y todos dispuestos a dejarse
devorar,
Que delicia, nada mejor que poder comer todo lo que uno
quiera.
Aunque en esas situaciones siempre hay un plato o dos que
prefiero dejar pasar.
Hay días en los que prefiero la comida casera,
Cosas hechas con calma, con paciencia,
De esas de cocción lenta, lo que, al menos a mí, me provoca
aún mayor apetito,
Saber que tengo tantas ganas de ese plato y que se haga
esperar,
Que me ofrezca el reto de irlo calentando con calma, poco a
poco,
Hasta que se sienta listo y pida ser devorado.
Que delicia.
Pero estamos en crisis, y hay que ser realistas,
No se puede comer lo que se quiere todos los días,
Hay que ser coherente y comer lo que se tiene para comer,
Aunque a ratos uno haga el sacrificio y se lance una de esas
comidas especiales.
Con permiso, claro está, que el platillo principal jamás
sienta que ha sido relegado por otro.
Porque pase lo que pase, crisis o no crisis, hambre o no
hambre,
Siempre estará allí, esperando, paciente, de rápida cocción,
El sabor conocido, el gusto adquirido ya sin remordimiento
alguno,
Sin preocuparme por calorías, por gastos o presupuestos,
Siempre estará allí mi delicioso plato de pasta con atún.
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diciembre 04, 2013
Amor en Segundos
No lo conozco y no sé quién es,
no sé su nombre, ni su edad, no sé de dónde viene ni a dónde va, pero el
destino lo ha cruzado en mi camino.
Así, muy inocentemente me topo
con una de las maravillas de esta vida, algo tan sencillo como ir sentado en un
bus junto a un personaje desconocido que logre robarte el aliento durante un
par de segundos.
Sucede que este personaje, que
calculo tendría entre 20 y 22 años, iba quedándose dormido en el bus, tenía
pinta de chico deportista, con sus zapatos, su short y su franela sin mangas,
que dejaba ver una muy interesante musculatura. (Obviamente no es el de la foto).
Yo iba a su lado, sentando allí,
porque era el único puesto en el que no había nadie y, además, porque
aparentemente no quería moverse de su asiento, así que tocaba pasar sobre él
hacia el puesto que va junto a la ventana, y posiblemente con la cara de
cansado que llevaba, nadie quería vivir la situación de que se le durmiera en
el hombro y, peor aún, que llegase a babear y todo.
Pero bueno, quizás corrí el
riesgo porque me pareció lindo desde que me subí al bus y lo noté, quizás
pretendía algo más, pero quizás no. De todos modos, lo que sucedió fue algo muy
inocente e interesante para mi comprensión de lo que es y cómo nace esa cosa
rara que llamamos amor.
Estaba yo allí, sentado, mirando
las luces de los autos pasar junto al bus, observando la tarde caer y la
oscuridad sumirse sobre todo, la gente que sale en masa a la calle para
dirigirse a sus casas a descansar después de un día de trabajo, y junto a mí,
este pequeño adonis, sin la menor idea de que, a cada oportunidad volteaba para
admirar su físico.
No estoy seguro si de repente se
sintió cómodo o simplemente lo venció el sueño, pero comenzó a cerrar los ojos
y dejar su cabeza caer hacia un lado, hacia mi lado. Este chico lindo, en
cuestión de segundos estaba acostado en mi hombro y yo, con una sonrisa de
oreja a oreja, no sabía qué hacer o qué decirle.
Cuando me armé del valor
suficiente para interrumpir su sueño, le pregunté simplemente si estaba cómodo,
a lo que él reaccionó sacudiendo la cabeza
y pidiéndome disculpas con una gran sonrisa, antes de recostarse sobre
el asiento y acomodarse nuevamente para que su cabeza cayera en la dirección
opuesta a mí.
Yo, un poco más decidido quizás,
comencé a observarlo más directamente, a recorrer la forma de su frente, su
cabello, sus orejas, sus labios, su nariz, sus pestañas, cejas, párpados,
mejillas, su cuello, su manzana de adán, y volteaba solamente cuando, en las
sacudidas del bus, él despertaba sólo para volverse a quedar dormido.
Lo miraba, si, pero no con el
morbo de quien avista a su presa para devorarla de un bocado, al contrario, lo
miraba como quien contempla una obra de arte, como quien desea encerrarle en un
museo y que todos lo admiren y entiendan su belleza como aparentemente yo la
estaba entendiendo en ese momento.
Y ahí, me sentí en un dilema.
¿Qué estaba haciendo?
Contemplando la belleza de un chico desconocido que el destino me cruzó
saliendo de mi trabajo y en camino a casa, donde tengo otro chico, de otra
belleza extrema esperándome. ¿Significaba esto que me aburría? ¿Acaso buscaba
en otras obras de arte la posibilidad de cambiarle?
Pero tan rápido como me
invadieron las dudas, volvieron a disiparse. No era un cambio lo que buscaba,
no se admira una obra de arte como algo absoluto, pues la belleza radica en la
posibilidad de ser admirada por un ojo que la desea. Es decir, todo es bello si
queremos que lo sea.
Y recordé, gracias a este chico
desconocido y a su belleza que me intrigaba, que hace tres años decidí que el
poliamor sería mi forma de amar, y pensé que no había nada malo detrás de mi
contemplación de su belleza, es una belleza diferente, y es la capacidad de
admirar esa belleza, de sentir ese gusto, esas ansias de querer más y esperar
más y buscar más y amar más, lo que realmente me hace ser poliamoroso.
Es que se vuelve uno consciente
de la gran mentira que nos enseñan desde niños, porque resulta que uno solo no
te puede dar todo, porque uno solo no puede serlo todo, siempre habrá más que
conocer, que aprender, que explorar, que avanzar, que evolucionar y que vivir.
Si es así, por qué vivir en amores cerrados, por qué vivir en relaciones que no
avanzan, que se estancan, que no prueban cosas nuevas, que no evolucionan.
¿Por qué vivir junto a alguien,
tras una mentira de exclusividad, si se es consciente que siempre estaremos
buscando y pidiéndole algo más?
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abril 29, 2012
Consejos para una triada amorosa
Como estamos en ese proceso de
comenzar una relación poliamorosa de tres personas (una triada), he estado
leyendo mucho al respecto en internet, buscando información sobre otras
experiencias de vida, cómo funcionan sus relaciones, cómo enfrentan los retos,
los miedos, las dudas, los celos y todos los problemas que se pueden presentar.
Y me he encontrado algunos artículos muy interesantes al respecto, por eso
quiero compartir algunas de mis conclusiones.
1. Una triada puede nacer de
muchas formas. Bien sea que tres solteros quieran estar juntos, que una pareja
incluya a un tercero, que una noche de trío sexual se convierta en algo más o
que una relación en V comience a desarrollar nuevos sentimientos al compartir
los tres juntos, por nombrar algunas. Pero sea como sea, las relaciones
interpersonales son un mundo complejo para dos personas, por lo tanto, será un
mundo más complejo para tres. Los retos, situaciones, posibilidades y opciones
aumentarán para todos los involucrados.
Incluso si es una pareja que recibe
un tercero, se debe estar consciente de los cambios que se producirán entre
ellos. Quizás la relación base tenga muchos años juntos y sientan que todo está
firme como roca, pero agregar un nuevo corazón a esa mezcla siempre producirá
nuevos resultados y es importante tomar en cuenta que todo puede cambiar, para
mejor si se hacen las cosas bien.
2. Además hay que considerar que
una triada es un sistema complejo de relaciones. Está la relación de X con Y,
la relación de X con Z, y la relación de Y con Z, más la relación de los tres
juntos.
El tiempo compartido en triada es
importante, por supuesto. Pero no se deben descuidar las relaciones
individuales. Cada relación tendrá sus características particulares, sus gustos
definidos, sus intereses compartidos, sus expresiones de afecto y de interés físico,
emocional y sicológico, que no sólo ayudarán a fortalecer los lazos, sino que
aportarán nuevas ideas, experiencias y posibilidades a la triada. Eso si, la
comunicación es crucial, cada uno debe ser capaz de decidir lo que quiere hacer
sin sentirse obligado y a la vez saber que será bienvenido en todo.
Esto nos lleva a uno de esos
errores comunes de comunicación en las relaciones múltiples, y tiene que ver con
el proceso informativo. No es bueno, chicos y chicas que me leen, creer que si
le cuento algo a X, él irá automáticamente y se lo contará a Y, entonces yo no
tengo que repetir la historia o no tengo que gastar más saldo. Eso está mal. A
veces la información no se comparte porque uno cree que el otro ya lo sabe, o
simplemente se olvida el mensaje o se distraen en alguna otra cosa. Es mejor
caer en la repetición y el gasto que generar conflictos y que alguno de los
tres sienta que no le quieren contar las cosas o que siempre lo dejan de último
para enterarse de todo.
3. Con todo esto en mente, es
esencial no perderse uno mismo en el proceso. Habrá situaciones muy lindas,
mucho compartir, mucho aprender y explorar, pero no hay que diluirse en todo
eso y perder la personalidad y lo individual. De vez en cuando se necesitará
algo de tiempo para uno solo, para meditar, para analizar cosas, para vivir su
vida también, para cumplir sus metas, para trabajar en lo personal. Después de
todo, esos dos galanes se enamoraron de ti, justamente, por ser quien eres. Así
que sigue viviendo, disfruta tus hobbies, tu familia, tus amigos, las cosas que
te apasionan, sólo que ahora tienes más razones para pasar el día sonriendo.
4. Es común en muchas triadas,
sobre todo en la pareja base que “recibe” un tercero, que ya existan historias
previas o experiencias anteriores a la actual, y esto es un asunto que debe
tomarse con cuidado para no hacer sentir al tercero como un recién llegado y caído
de la mata y desubicado y fuera de onda y todo lo demás, sino, al contrario,
proveerle las oportunidades para ponerse al día, brindarle la información y
compartir con él las anécdotas, los miedos, las experiencias y resultados de
las situaciones para que sienta ese deseo de incluirlo. Y puede ser un
excelente punto de partida para comenzar a generar planes juntos y conocer las
experiencias e ideas que el tercero puede aportar también.
5. Es una relación entre adultos
conscientes y en pleno uso de sus facultades, el sexo traerá muchos placeres,
pero también su propio sistema de retos. La mejor solución aquí es hablar al
respecto; quizás uno en la triada te produce una morbo insuperable y deseas
arrancarle la ropa salvajemente, mientras que el otro te inspira más ternura y
noches de pasión bajo las velas; quizás uno saca tu lado activo y dominante,
mientras que el otro te da ganas de acostarte y dejarte voltear como una media.
Si los mezclamos todos puede ser genial e intenso, pero también confuso y
conflictivo. Es entonces necesario dejar las cosas en claro para comprender los
SI y los NO de cada uno, pero a la vez mantener una actitud positiva que te
permita entender que la química en cada relación individual puede ser
diferente, y eso no significa que uno sea más o menos importante que el otro.
Mantener la mente abierta para probar es importante, pero también lo es el
respetar el espacio individual y entender que los gustos pueden ser diferentes,
y esto está bien después de todo.
6. Hablar es crucial en toda
relación, comunicarse en general. Pero no comunicarse sólo de mandarse besitos
y decirse que lindos son. Comunicarse debe emplearse en todo el espectro de la
palabra. Desde comentarios y cariños, piropos y mensajes afectivos hasta el
poder desahogar sin miedo las dudas, problemas, celos y conflictos internos o
externos. Si no puedes hablar con tu pareja sobre tus problemas, entonces algo
anda mal.
A menudo, el hablar sobre los
problemas puede parecernos tonto, pero una vez que lo hacemos quizá nos damos
cuenta que nuestros problemas no son tan grandes como parecían en principio. Y en
una triada todos pueden darse apoyo y afecto para superar cualquier situación
negativa y para reafirmar su amor siempre que sea necesario.
Pero todo esto de comunicarse va
más allá, hasta las fronteras más insospechadas. Muchas veces nos tragamos las
cosas que más rápido deberíamos decir. Si tenemos celos, si algo nos molesta,
si nos incomoda una situación, si nos sentimos desplazados, si nos sentimos
usados, si queremos que colaboren en la casa, si queremos que participen en
alguna actividad, si tenemos miedo de esa nueva experiencia, hay que decirlo.
Por lo general esas cosas difíciles o dolorosas son las que más se deben
ventilar si queremos que la relación sea un espacio estable, seguro y amoroso.
La triada ofrece la ventaja de
los puntos de vista. Quizás el tercero pueda ayudar a aclarar una situación que
la relación base no ha podido resolver aún, y nada mejor que dos seres que te
aman para darte el empujón final para superar esos malos hábitos o costumbres
negativas.
Bueno, esos son los consejos que
he aprendido leyendo por internet. Espero me sirva a mi y a mis chicos para
llevar a salvo este proceso poliamoroso y a todos ustedes para aclararles
algunas dudas.
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abril 28, 2012
Integración Amorosa
Cuando hablamos de poliamor, lo
primero en la mente de todos es el sexo. Y si, el sexo es parte importante de
las relaciones de pareja. Pero hoy le doy vueltas a otra idea, una más profunda
y compleja, la integración. Y para esto debo agradecer la ayuda de cierto Señor
Tigre adorado por ahí.
Bueno, la cosa va así:
Cuando la persona 1 conoce a la
persona 2 y comienzan a salir, a darse afecto, a formar lazos emocionales
fuertes, entonces da inicio un proceso largo y complejo, en el que ambas
realidades, ambos universos, en fin, ambas vidas, comienzan a enfrentarse, cada
uno vela de alguna forma por sus intereses, y existe una infinidad de juegos,
métodos y estrategias empleadas para incluir a esa persona en la vida del otro
y llegar a sentir que realmente se conocen, que funciona la relación y que
podrán sostenerla, de ser posible, por el resto de sus vidas. No es un proceso
fácil, entre discusiones, risas, lágrimas, triunfos y algunas decepciones nos
vamos formando una idea de qué es lo que realmente queremos, si deseamos estar
o no con esa persona por un largo tiempo, qué es lo que realmente buscamos o
necesitamos en nuestras vidas. Todos hemos pasado por eso.
Ahora viene la parte más
complicada (si, siempre se puede volver más complicado): ¿Qué sucede entonces cuando
esas dos personas, en medio de ese proceso de fusión de vidas, deciden incluir
un tercero?
Bueno, aquí volvemos de nuevo a
esa idea del enfrentamiento entre dos mundos, o al menos así parece, la pareja
es un mundo y el tercero es otro mundo. Pero eso es un grave error, pues aún
cuando la pareja ya debería tener adelantada una parte de la fusión, no existe un indicador de que tan exitoso
haya sido el proceso. Y entonces, el nuevo llega efectivamente para encontrarse
con dos realidades, dos formas de amar, dos estilos, dos corrientes de pensamiento,
dos necesidades distintas.
La pareja debe continuar su
proceso de fusión y a la vez iniciar un nuevo proceso de fusión con el chico
nuevo. Bueno, sonaba más complicado en mi cabeza. Pero a esto debemos añadir
las complicaciones de los 4 errores comunes en el poliamor:
1. Autoritarismo: Que uno de los
3 miembros de la relación quiera decidir siempre por los demás. El momento y
lugar para todo. Que se sienta el jefe supremo e indiscutible. Cosa que nunca
estará bien, todos en la relación deben sentir la responsabilidad suficiente para
sentirse ligados a los otros, pero a la vez deben gozar de la libertad
suficiente para poder tomar sus propias decisiones y elegir sus propios
caminos, es decir, no perder su personalidad, sus metas y sus gustos
individuales.
2. Desbalance: Que algún miembro
de la relación le dé más afecto a uno que al otro. Esto siempre generará celos
y conflictos internos. Es un asunto complejo, pero uno que se debe trabajar con
mucha comunicación y compartir, para que todos se sientan igual de deseados,
necesitados e importantes para la relación.
3. Competencia: Que dos miembros
de la relación comiencen a luchar por la atención del tercero, a querer ser más
dramáticos, más graciosos, más amables, más cariñosos de lo normal sólo para
ganar su afecto primero o sentirse por encima del otro. Esto puede ir ligado a
una idea de desbalance también.
4. Generalización: Creer que las
otras dos personas de la relación piensan igual, sienten igual, quieren todo
igual, hacen todo igual, funcionan igual y tienen los mismos gustos. GRAVE
ERROR. Es una relación múltiple e igual será todo lo que se relacione con ello.
Así que hay que estar bien pendiente con
gustos, detalles y regalos, demostraciones de afecto y formas de resolución de
conflictos también.
Son 4 errores en los que todos
caemos alguna vez en nuestras relaciones poliamorosas, pero que debemos ir
superando para que todos podamos realmente ser felices si decidimos tener una
relación de tres o más miembros. Es crucial mantener presente eso del proceso
de fusión o integración poliamorosa. Primero la pareja base debe mantener
activo su proceso de integración, luego ambos miembros iniciar un nuevo proceso
de integración con el nuevo, tanto juntos como por separado, aprender a
relacionarse de uno a uno y aprender a relacionarse como un grupo.
Simplemente pensaba en ello.
Éxito para todos en sus relaciones poliamorosas. Cambio y fuera.
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abril 20, 2012
Retos Poliamorosos: Balance
Una de las cosas más complejas en
una relación poliamorosa es el asunto de los celos, esa espinita que te dice
que no estás recibiendo tanta atención como deberías o que simplemente no te
están dando la debida participación en la relación. Y quizás sea una de las
trabas más grandes en todo tipo de relación. ¿Cómo hacer para evitar que se
asome la fea cara de perro de los celos piches y absurdos?
En el caso del poliamor, es una
situación compleja. Porque ya no debe darse atención a una sino a dos personas,
dos formas diferentes de amar, dos formas diferentes de atención, dos corazones
que laten a su ritmo y que esperan sentirse valorados en la misma proporción.
Eso es un reto digno de los mejores jugadores de videojuegos, dar amor a uno y
al otro sin que ninguno se sienta disminuido o dejado a un lado.
Yo, obviamente, no puedo hacer más
que estar completamente de acuerdo con esto, es una realidad innegable. ¿Cómo
se puede dar amor y atención a dos personas sin que ninguno sienta que recibe
menos? Es la pregunta del millón de dólares. Pero si falla la atención entre
dos, pues, también puede fallar entre tres, cuatro, diez, veinte o los que
sean.
Definitivamente es todo un reto,
uno que requiere de astucia, imaginación, delicadeza, iniciativa, entre otras
cosas. Y bueno, ya que comenzamos este camino poliamoroso, veremos qué
sucede y yo les mantendré al tanto, por si descubro la respuesta para evitar el
desbalance en una relación múltiple. Abrazos a todos.
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junio 10, 2011
Contrato Poliamoroso (Tercera Parte)
...
Cuando lleguen los problemas, intentaremos resolverlos lo antes posible. Cuando nos enojemos o nos sintamos incómodos, pensaremos con calma y aclararemos un poco la mente antes de cualquier conversación. Nunca nos amenazaremos con romper nuestros lazos o nuestro compromiso con los otros, abandonándolos o pidiéndoles que se alejen. Nunca intentaremos lastimarnos físicamente entre nosotros. No esperaremos que esta relación sea perfecta, en ocasiones encontraremos el frio de la frustración, el estrés o la decepción, pero no intentaremos separarnos, ni echarlo todo a la basura por ello. Aceptaremos que habrá momentos de ira, tristeza, miedo y dolor, y entonces buscaremos apoyo emocional en los demás.
Usaremos la intimidad sexual como forma de expresar nuestro amor y deseo a los demás. No lo usaremos como forma de castigo ni de control. Valoraremos la intimidad sexual de los demás y seremos abiertos a las formas de expresión sexual de cada uno. Quizás no estemos de acuerdo, ni accedamos a todos los deseos o fantasías individuales, pero seguiremos abiertos a nuevas experiencias, sin embargo, no permitiremos acciones que nos hagan sentir incómodos. No tendremos intimidad sexual con nadie fuera de la relación a menos que todos estemos de acuerdo con ello. Si alguno se siente amenazado, reafirmaremos nuestro amor y compromiso y oiremos las necesidades y emociones de los demás. Sin embargo, no intentaremos controlar las acciones de los demás si el miedo esta fundado en pensamientos y emociones sin razón.
Nos haremos cargo de nosotros mismos, y compartiremos entre nosotros tanto como podamos, al máximo de nuestras capacidades. Mantendremos nuestra propiedad personal y respetaremos y cuidaremos todo lo que compartimos. Nos pondremos de acuerdo para resolver asuntos económicos y no intentaremos dominar a los demás con dinero. Así mismo, consultaremos entre todos antes de realizar algún cambio de residencia.
Nos comprometemos al crecimiento y evolución de cada uno, creando un futuro consciente juntos. Nos esforzaremos por respetar y cumplir este contrato, el cual podrá ser reescrito o reestructurado como nos parezca necesario.
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junio 08, 2011
Contrato Poliamoroso (Segunda Parte)
...
Cuidaremos los unos de los otros en caso de enfermedad o dolencia, aún si eso significa no hacer nada en lo absoluto. Respetaremos que, en la mayoría de los casos, cada uno sabe lo que es mejor para él y lo que necesita de otros. Sin embargo, no permitiremos que ninguno se lastime voluntariamente o atente contra su vida sin intentar persuadirlo de lo contrario. Seremos apoyo físico, moral, emocional y espiritual para los otros cuando estemos deprimidos y recibiremos lo mismo.Seguimos siendo individuos únicos e independientes que decidieron enriquecer la vida de los otros y la propia en esta relación. A la final solo nosotros mismos podemos decidir ser felices o no, plenos o no. Somos iguales los unos a los otros, no más ni menos. No competiremos entre nosotros, ni intentaremos vencer sobre la voluntad de ninguno. Disfrutaremos las cualidades personales y buscaremos situaciones en las que todos salgamos ganando. Estaremos orgullosos de lo que tenemos y no lo tomaremos a la ligera. Nos aceptaremos como somos, sin tratar de cambiar aquellos aspectos que no compartimos. Nos esforzaremos por mantener la mente abierta. Apoyaremos el crecimiento de cada uno. No nos atacaremos en público ni en privado cuando suceda algo que perturbe la calma de alguno, simplemente lo aceptaremos como parte de la personalidad y lo conversaremos en privado para aprender y entendernos más y mejor. Recordaremos el amor que sentimos y la constancia que dedicamos a él. No intentaremos compararnos con relaciones pasadas, buenas o malas, ni guardar rencores. Disfrutaremos el compartir esperanzas, sueños, planes e ideas para el futuro.
Nuestro tiempo juntos será prioridad en nuestras vidas, lo valoraremos y nos esforzaremos para compartir tanto como sea necesario, pero también reconoceremos la necesidad de pasar tiempo a solas. Respetaremos ese derecho de realizar actividades por cuenta propia, todos tenemos amigos e intereses que no compartimos, y en ese sentido, no celaremos el tiempo individual, reconociendo que la plenitud que cada uno alcance nos beneficia a todos. Sin embargo, no nos cerraremos a nuevas experiencias y aprendizajes. Nuestras carreras académicas y laborales, nuestras familias y creencias también son importantes, y seremos comprensivos cuando estas nos separen por momentos en la vida....
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junio 06, 2011
Contrato Poliamoroso (Primera Parte)
Investigando un poco en la red sobre lo que es el poliamor y las relaciones poliamorosas, nos topamos con esta especie de "contrato poliamoroso", donde unos declaran su amor por los otros, su deseo de formar parte de una relación así y la voluntad de crecer juntos como un núcleo en amor, honestidad, confianza, respeto y gozo.
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Contrato Poliamoroso
Las siguientes personas, por voluntad propia, acceden al presente Contrato Poliamoroso, en el día X del mes X del año X, con una duración de un año, al termino del cual se podrá renovar el presente contrato, a menos que se decida lo contrario y todas las partes se separen en paz, respeto y como seres plenos y libres:
(NOMBRE), (NOMBRE), (NOMBRE)
Nosotros, por voluntad propia, accedemos al presente contrato, eligiendo vivir juntos en el AHORA y permanecer de corazón abierto a una posible expansión de nuestro amor en el futuro. Entendemos que nada es eterno y que el “felices para siempre” solo existe en los cuentos de hadas, y que el amor y las relaciones requieren esfuerzos conscientes y constantes para poder mantenerse y florecer.
Somos libres para establecer compromisos, siempre y cuando aceptemos la responsabilidad de nuestras acciones. Nuestra libertad proviene de la expresión personal del poder de cada uno, y nadie es capaz de robarnos la capacidad de ser nosotros mismos. Elegimos ayudarnos a crecer y aprender entre nosotros, no poseer o dominar. Elegimos amar, honrar y respetarnos.
Seremos tan honestos y confiables como podamos ser; sin permitir situaciones o acciones que violen nuestros deseos personales, y sin embargo, respetando y escuchando las necesidades y emociones de cada uno. Cuando alguno necesite algo de otro, lo pediremos claramente, sin lanzar indirectas ni esperar que nos lean la mente. No forjaremos expectativas en relación al cómo debería ser o actuar alguno de los otros, para luego caer en discusiones y amarguras por su incumplimiento. Compartiremos nuestro amor, gozo y cariño entre todos.
Nunca usaremos la información, pensamientos o acciones personales en contra de los demás, ni los divulgaremos sin su consentimiento. Dejaremos en claro lo que “privacidad” significa para cada uno, y aceptaremos la definición de “privacidad” de los otros.
Continuara...
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