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abril 22, 2012

Patético amor


A veces creo que lo mejor es encontrar a alguien que se “descosa” por ti. No sé si me entienden. Una persona que te considere el centro absoluto de su vida, que quiera hacer todo contigo, ir a todos lados contigo y que muera por el roce de tu piel y de tus labios. Pero quizás eso sería demasiado fácil. Y el problema es, entonces, que no valoramos las cosas fáciles, simplemente las tomamos por sentado hasta que las perdemos.

Es posible, y es una teoría que he estado analizando recientemente, que parte del amor resida en comprender que no siempre podemos tener todo lo que queremos, que a veces nos toca adaptarnos (para no decir conformarnos) con lo que nos pone la vida en el camino, o con lo que nosotros mismos logamos traer a ese camino, aunque traiga defectos, errores y nos produzca rabietas y lágrimas.

Puede que la verdadera prueba de amor sea tomar de la mano a una persona aunque te duela, besar un par de labios que digan cosas que no deberían decir, abrazar un cuerpo que se voltee en mitad de la noche y te de la espalda. Puede que el verdadero amor se esconda en seguir incondicionalmente a un ser que parezca no tener el mismo interés en ti.

Y si es así, entonces, que triste realidad, que doloroso amor, que tortuoso amor, que patético amor. Pero que rico cuando nos inunda y no lo podemos evitar, cuando sentimos que nuestro universo gira en torno a ese ser y su fuerza de gravedad nos mantiene a su lado tan firme y tan seguros que más nada importa, y sólo esperamos ese instante, esos dos segundos en los que su rostro gira hacia nosotros y su sonrisa nos ilumina con un nuevo amanecer, aunque sólo sea por un par de segundos, y luego volvamos a la oscuridad y el silencio.

¿Será eso el amor? ¿Y si es así por qué lo buscamos con tanto ahínco? Somos masoquistas, nos encanta sufrir, nos fascina el dolor, sobre todo si es emocional, sentirnos como un cachorrito buscando la aprobación de su dueño y una palmadita en la espalda que nos renueve la ilusión del romance para poder continuar. Y se nos acaba el mundo cuando no la conseguimos, pero seguimos intentándolo.

Que triste realidad, que doloroso amor, que tortuoso amor, que patético amor

abril 07, 2011

Amores Platónicos


Una mirada fugaz, una sonrisa fugitiva, una voz que parece flotar en el aire, una imagen casi etérea. Así son esas personas que llamamos “amores platónicos”; inalcanzables, como las estrellas en el cielo, e igual de brillantes en la inmensidad; inmortales, como los recuerdos del primer beso y el primer amor; su esencia nos persigue en sueños vividos, en fantasías nocturnas, en tardes de languidez y amaneceres insomnes, como un fantasma de particular belleza, como un faro que guía nuestros sentidos en la mar de una humanidad inmensa y siempre cambiante.

Muchos dicen que la magia de un amor platónico se mantiene viva mientras no sea consumado, mientras nos siga pareciendo distante, imposible, lejano y tortuosamente perfecto. Aunque algunos se lanzan a la meta de escalar la montaña, de sacar a la doncella de la torre, de lanzarse a los brazos del príncipe azul, y se arriesgan a ver de cerca los pequeños defectos que no notaban a la distancia, o darse cuenta que detrás de tanta cara bonita se esconde la mala de la película o el villano del cuento.

Pero, si se mantiene la distancia, si se queda viendo el brillo en la inmensidad, la belleza en la lejanía, si se duerme entre la voz y la imagen etérea, se puede mantener viva esa ilusión de perfección inmaculada, se puede seguir soñando con el encuentro que nunca sucederá, con el beso que nunca llegará, con el momento mágico que se pierde entre la bruma de las posibilidades.


noviembre 10, 2010

Del amor y otras tonterías


Amor, una de las ideas más rebuscadas, complicadas, deseadas y odiadas de todos los tiempos. ¿Cómo definir que es el amor? ¿Cómo saber que es el amor?

Algunos dicen “lo sabes cuando lo vives.” Pero luego, si su relación falla solo dicen que “eso no era amor”, “estaba viviendo una mentira” o “no era mas que una ilusión.”

¿Entonces como saber cuando algo es o no es amor? En un tiempo yo llegue a pensar que el amor era algo así como darlo todo por alguien y no medirse ni pensar en consecuencias. Pero muchas veces esto solo es sinónimo de masoquismo. Y si te haces sufrir por “amor” a alguien, entonces quizás amas a esa persona y existe la posibilidad de que no te ames a ti mismo. Y si no te amas tu mismo ¿Cómo puedes amar a otros?

Eso me recuerda que hace ya 2010 años vino un sujeto a la tierra y, entre muchas cosas, enseño algo como “haced a vuestro prójimo como queráis que hagan con vosotros mismos.” Eso significa que si mi profe se ensaña en rasparme la materia ¿es porque quiere que le espiche los cauchos del carro?; o si mi mamá se arma un drama porque soy gay ¿es porque quiere que le rompa los tacones y regale su joyería?; o si mi pareja me trata mal ¿es porque quiere que le monte los cuernos? Tal vez no funcione así realmente.

Pero si nos hace pensar en cuanto dolor, sufrimiento y malos ratos son suficientes para darnos cuenta de que algo no funciona. O mejor aun ¿Cuánto hay que sufrir para decir que se “ama” a alguien? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por el bien de otros a costilla de nuestro dolor?

Estuve leyendo un libro donde encontré una premisa muy simple y muy directa “TODOS EN ESTA VIDA PUEDEN HACER LO QUE QUIERAN.” Y es cierto. Algunas personas deciden asesinar a otras personas, y esas personas deciden no luchar, solo gritar y sentirse débiles y dejarse morir; suena cruel, pero es cierto. Cientos de personas viven en la pobreza, pero prefieren mendigar que hacer algo para salir de ello; suena cruel, pero es cierto. Millones de personas viven fingiendo ser algo que no son, dicen ser infelices, pero no hacen ningún intento por cambiarlo; no suena tan cruel, pero sigue siendo cierto.

Y cuando sufrimos porque nuestra pareja hace esto o aquello, cuando creemos que la situación va mal en nuestro hogar, cuando nuestras amistades nos dan la espalda, cuando las cosas no están funcionando, simplemente nos decimos que no hay nada que podamos hacer, nos dejamos pisotear y seguimos allí, porque en el fondo creemos que nadie nos dará lo que queremos, nadie nos valorara, no hay forma de que encontremos una pareja mejor o unos amigos mejores; suena cruel, pero es MUY cierto. Entonces parece que las cosas van en nuestra contra, pero no es así, nosotros decidimos mantener viva esa herida, esta ahí porque nosotros así lo queremos.

Después de tantas vueltas y pensar en todas estas cosas, he comenzado a creer que el amor, como muchas otras cosas de la vida, es cosa de balances; relajarse y aprender a disfrutar las bajadas y las subidas, sin dejar de esforzarse por recorrer el camino, como una montaña rusa. El amor es cosa de valientes, es cosa de riesgos; de lanzarse a intentar un nuevo comienzo, pero también cerrar los ojos y confiar en que el paracaídas se abrirá cuando hay que escapar de la relación a punto de estrellarse.

Amor es también decir que NO de vez en cuando por tu propio bien, y al mismo tiempo compartir nuevos sueños, metas y gustos ajenos solo por curiosidad. Amor es un aprendizaje de todos los días, un intensivo de crecimiento y perfeccionamiento personal.

El amor, definitivamente, es cosa de locos.