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abril 07, 2011

Amores Platónicos


Una mirada fugaz, una sonrisa fugitiva, una voz que parece flotar en el aire, una imagen casi etérea. Así son esas personas que llamamos “amores platónicos”; inalcanzables, como las estrellas en el cielo, e igual de brillantes en la inmensidad; inmortales, como los recuerdos del primer beso y el primer amor; su esencia nos persigue en sueños vividos, en fantasías nocturnas, en tardes de languidez y amaneceres insomnes, como un fantasma de particular belleza, como un faro que guía nuestros sentidos en la mar de una humanidad inmensa y siempre cambiante.

Muchos dicen que la magia de un amor platónico se mantiene viva mientras no sea consumado, mientras nos siga pareciendo distante, imposible, lejano y tortuosamente perfecto. Aunque algunos se lanzan a la meta de escalar la montaña, de sacar a la doncella de la torre, de lanzarse a los brazos del príncipe azul, y se arriesgan a ver de cerca los pequeños defectos que no notaban a la distancia, o darse cuenta que detrás de tanta cara bonita se esconde la mala de la película o el villano del cuento.

Pero, si se mantiene la distancia, si se queda viendo el brillo en la inmensidad, la belleza en la lejanía, si se duerme entre la voz y la imagen etérea, se puede mantener viva esa ilusión de perfección inmaculada, se puede seguir soñando con el encuentro que nunca sucederá, con el beso que nunca llegará, con el momento mágico que se pierde entre la bruma de las posibilidades.


noviembre 07, 2010

6000 Km

6000 km no son nada para el tiempo que le toma a tu voz acelerar mi corazón.

6000 km es un número insignificante para la cantidad de veces que mis pensamientos se van hacia ti.

Vives bajo otra bandera, en otra tierra, bajo otro gobierno, tan lejos y tan cerca a la vez.

Y yo, a punto de renunciar a mi nacionalidad, a mi tierra, para sembrarme definitivo en tu mundo, pedir asilo en tu corazón, buscar mi hogar entre tus brazos.

Pensando seriamente en la posibilidad de compartir el cielo de tus ojos y despertar con el sol de tu sonrisa cada mañana.

Como loco buscando una voz que me hipnotice como la tuya, una mirada que me desnude, unos labios que me resuciten como solo tú sabes hacerlo.

Deseoso de probar el desierto de tu abdomen y de morir con cada roce de tu piel.

Y aquí, sin hogar, sin tierra, sin cielo, sin sol, sin tu calor, sin tu piel, he aprendido algo...

6000 km no eran nada cuando te decidiste a robarme el corazón.

Y 6000 km son solo un paso cuando tu corazón y el mío se deciden a latir al mismo ritmo y con la misma pasión.