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diciembre 11, 2012

No es justo


Discusiones, lágrimas, gritos ahogados, un par de tragos y algo de desilusión. Un nuevo golpe de la vida, un nuevo corazón roto, una nueva herida que sanar. Pero todo un camino aún por recorrer, todo un destino que vivir, todo un futuro por disfrutar.

Me encuentro en ese momento, en el que pierdo las fuerzas, en el que sé que la derrota está cerca y ni el apoyo de mis dioses y guardianes podrá salvarme de las llamas que comienzan a arder y consumirme desde adentro.

Pero no tengo miedo. Si es necesario me entregaré tranquilo a los brazos de la muerte, a los reinos de Hades, con quien tengo un pacto eterno y me recibirá en su banquete sin dudar. Si es necesario arrojaré el combustible sobre mi mismo para acelerar el proceso que le permita a este fénix volverse cenizas y poder renacer una vez más.

Pero jamás perderé mi dignidad, mi auto-respeto, mi autoestima. Sé que soy muchas cosas, brujo, puto, odioso, complejo, adicto a mil placeres sin llegar a ser hedonista. Y aún así, tengo en claro que también soy capaz de dar muchas cosas buenas, mucha comprensión, mucha atención, que soy capaz de enfrentarme al mundo entero por aquellos a quienes amo, que puedo dejarlo todo por descansar tranquilo en los brazos de mi amor.

Un gran maestro, usando una máscara de ibis blanco, me sonríe y me recuerda que el camino de la sabiduría está lleno de lecciones difíciles y que aquellos que no valoran las batallas no se merecen la victoria. Estoy muy de acuerdo con él, no puedo luchar por aquellos brazos si se encuentran cerrados para mí.

Pediré a cierto señor salvaje que me enseñe a correr libre por los bosques, a sentir la brisa en mi piel, a reír, a llorar, a gritar, a cantar con pasión y dejar pasar el pasado, a disfrutar lo que tengo y soñar con mejores tiempos, que me arrulle con su risa y me recuerde que hay más en esta vida que esfuerzos en vano y corazones rotos.

Que así sea


noviembre 17, 2012

Noche de Cine

Tengo mucho tiempo que no escribo algo en mi blog. No significa que no me hayan sucedido cosas importantes o trascendentales. La verdad es que llega ese momento en el que me come la pereza. Que horror.

Pero esta noche, viví una experiencia que no lograré superar fácilmente. Nunca, de verdad, nunca fui fanático de la saga de Crepúsculo. La idea de vampiros y esa clase de romance cursi rosa, no me parecían dos cosas que se debían mezclar. Sin embargo, como buen maestro de cultura general debía verla, sentía que era casi imperativo conocerla, al menos para tener un tema de conversación.

Y no voy a dar más vueltas. Esta noche, vi la última película de la saga. Si, el final de todo, donde nos enteramos del destino de Bella, Edward y todo el resto del clan Cullen, incluyendo, por supuesto, a su pequeña hija.


No quiero dar demasiada información, para no arruinarles la película a quienes no la hayan visto. A mí, en lo personal me motivaron los trailers. Se lo dije a mi mejor amigo: “Yo amo una buena batalla final”. Y vaya que batalla fue esta.

Luego de haber visto todas las películas comienzas a comprender, más allá del romance y lo cursi, lo interesante de las relaciones de familia, la lealtad, la amistad, la confianza, la fuerza de los lazos que pueden unir a un grupo de personas aunque vengan de lugares y trasfondos muy diversos. Eso, para mí, es el mensaje más fuerte de la película, repito, fuera del romance.

Y esta batalla final lo tuvo todo: dolor, sangre, gritos, poderes especiales, traición, venganza, orgullo, amor, tristeza, envidia, avaricia y muchos, muchos, muchos golpes. Fue una noche increíble y la catarsis que hicimos fue más increíble aún. Siento que dejé una parte de mis pulmones y mi vergüenza gritando en esa sala de cine.


Es que eso es lo que sucede cuando realmente te metes en la historia y te apasionas por lo que está sucediendo, sabes que no es real, pero tu cuerpo grita con cada célula en respuesta a lo que ve.

Le doy mis 20 puntos a quien dirigió la película y supo administrar las actuaciones, los escenarios y la hermosa y violenta danza de esta batalla. Le doy mis 20 puntos a Dakota Fanning por su actuación que todos aprendimos a odiar hasta el final. Le doy mis 20 puntos a quien interpreta a Aro, por su capacidad de demostrar su placer y su horror tan crudamente en su rostro. Le doy mis 20 puntos a Carlisle, por estar dispuesto a morir por su familia y sus amigos. Y le doy mis 20 puntos a Alice, por ser más pilas que todos y buscar la solución pacífica, aunque tuviera que usar el miedo a su favor para lograrlo, además que durante toda la saga se mantuvo absolutamente hermosa e impecable en su imagen de pies a cabeza.


Una excelente película y una excelente liberación de tensión y estrés bien merecida. Les recomiendo, si les gusta esta saga, que se preparen para algo grande; y si no, que se relajen y le den una oportunidad, hay mucho más que aprender detrás del simple romance vampiro-humano.


enero 01, 2012

Soy el número 24


Lo que han leído hasta ahora es cierto, pero no es toda la verdad.

En una guerra siempre se debe ser cuidadoso con la información, saber qué cosas revelar y qué cosas mantener en secreto, para no darle una ventaja al enemigo, para tener posibilidades, planes adicionales y estrategias siempre bajo la manga.

La gente de Lorien, mi pueblo, nunca quiso tomar parte de la guerra, pero la invasión de los Mogadores era inminente, debíamos defender nuestro honor hasta las últimas consecuencias, y así fue, en el proceso lo perdimos casi todo… casi.

Los Mogadores no cuentan entre las razas más listas de nuestra galaxia, pero su crueldad y su persistencia son famosas en el universo entero. Era necesario encontrar la forma de mantener nuestra especie con vida, sin arriesgar la seguridad de nuestro planeta y sin entregarlo todo para vivir como esclavos de los Mogadores.
 
El Consejo decidió arriesgarse por la Tierra, un planeta joven, conocido, lleno de vida, donde los niños de Lorien podrían crecer y mantenerse a salvo, hasta que sus habilidades especiales o ‘Legados’ surgieran y realmente estuvieran listos para la batalla que restauraría el balance en la galaxia.

Nunca pensaron que los Mogadores los seguirían a la tierra para cazarlos como animales.

Sin embargo, el engaño funcionó a la perfección. Los 10 niños que conformaban la Garde, quienes tomarían el lugar del Consejo de Ancianos de Lorien, quienes, con sus habilidades y su sabiduría, restaurarían el balance, lograron escapar del planeta antes de que la batalla fuese inevitable. Pero no fueron los únicos.

Para confundir a los Mogadores se enviaron muchas otras naves a la Tierra, todas con niños pequeños y sus guardianes o ‘Cêpan’, elegidos por sus habilidades y el rol crucial que podrían desempeñar para ganar la batalla final.
Mi grupo era de sólo tres niños y sus guardianes, ‘Voogde’ nos llamaban. De acuerdo a la cuenta somos los números 23, 24 y 25.

Tres miembros de la Garde han sido asesinados. Los demás se preparan para la batalla. Yo soy el número 24. Si leen esto, saben que el momento ha llegado para que los hijos de Lorien se reúnan y, juntos, salvemos a los miembros restantes de la Garde y acabemos con la tiranía de los Mogadores.